Pitito Zambón: el hombre que encendió la noche y enseñó a trabajar soñando
Durante más de cuatro décadas, Florencio “Pitito” Zambón fue sinónimo de diversión, trabajo y movimiento económico en Chajarí.
Su historia no es solo la de un empresario nocturno: es la de una cultura del esfuerzo que marcó generaciones.
Hay personas que cambian una ciudad sin proponérselo como misión. Simplemente trabajan, insisten, se arriesgan… y con el tiempo se dan cuenta de que dejaron huella. Florencio “Pitito” Zambón es una de esas personas. Desde su adolescencia acunó la música como uno de sus hobbies destacándose en grupos musicales que marcaron historia. Posteriormente, durante 41 años fue protagonista de la noche chajariense, pero su legado va mucho más allá de los boliches: es una historia de trabajo temprano, autodidacta, de visión y de confianza en el esfuerzo como motor de progreso.

Escuchá la entrevista completa a Florencio “Pitito” Zambón, en El Despertador (la carga puede tardar unos segundos)
Un gurí que la vió venir
Pitito empezó a trabajar a los 14 años. No fue una obligación: fue una elección.
Mientras su familia soñaba con verlo estudiar, él soñaba con su independencia. Consiguió empleo en la Tienda La Entrerriana de Dubner y luego en Surt Hermanos, donde aprendió el oficio administrativo y el valor de lo que significa trabajar con buenos patrones.
A los 19 años su padre abrió un gran almacén mayorista en Chajarí, se llamó “La Frontera”. Allí comenzó una etapa clave: aprender el comercio desde adentro, en tiempos donde las rutas eran de tierra, la mercadería llegaba en tren y las cuentas se manejaban directamente con las fábricas. Una empresa donde cada integrante de la familia tenía un rol. Él se destacaba como administrador.
Pitito Zambón
Cuatro décadas marcando la noche chajariense y generando un antes y un después en la ciudad.
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Leer historiaEra otra Argentina. Sin intermediarios, sin distribuidoras, con comerciantes que se prestaban mercadería entre sí. Más cooperación que competencia.
Ese almacén llegó a sostener cuatro familias. Y Pitito recuerda esa etapa con orgullo: haber nacido en una casa de adobe en San Francisco, Corrientes nunca fue una carencia, sino una raíz.
La cultura del esfuerzo como bandera
Su mirada sobre la vida se resume en dos ideas simples: nada se consigue sin esfuerzo y el trabajo dignifica.
Para Pitito, es inentendible la pobreza en este pueblo, ya que sobra trabajo; el tema de la pobreza no es solo económica; también es una cuestión de mentalidad y objetivos. Su historia es la de alguien que construyó su educación de forma autodidacta, convencido de que el aprendizaje no termina nunca.
En sus palabras aparece una constante: el agradecimiento por las oportunidades y la convicción de que el crecimiento es colectivo. “Hoy no me atrevería a encarar un emprendimiento como los que hacía, por temor a la gente: a los de afuera, pero también a los de adentro”, dijo; recalcando que muchos empleados ven hoy a sus patrones como su enemigo. Zambón considera que Empresarios y trabajadores se necesitan mutuamente; nadie progresa solo.
Es una visión que atraviesa toda su trayectoria.
Pitito Zambón: 41 años encendiendo la noche de Chajarí
El salto a la noche: cuando nació ***Batuke

El gran punto de inflexión llegó cuando Hugo Tarditi le propuso abrir un boliche. Lo que comenzó como una idea modesta terminó transformándose en un fenómeno generacional: Batuke era un faro en la noche de la región. Nunca pensaron el éxito arrollador que tendría.
Pitito no solo fue DJ de ese boliche. Fue constructor, organizador, anfitrión, creador del nombre y del concepto. Se puso el proyecto al hombro con una naturalidad que hoy suena épica.
Las noches empezaban temprano y terminaban de madrugada. A las siete y media de la mañana, él ya estaba en el almacén. Dormir poco se volvió parte de su rutina. El esfuerzo, su combustible.
Con el tiempo, el éxito del boliche obligó a elegir. Y eligió la noche.
Una industria invisible que movía la ciudad
Los boliches de Pitito no fueron solo espacios de diversión. Fueron una verdadera industria local.
Decenas de personas encontraron trabajo de fin de semana: empleados de banco, docentes, comerciantes, jóvenes. Gente agradecida por la oportunidad de sumar ingresos.
Durante décadas, la noche generó movimiento económico, encuentro social y recuerdos imborrables para varias generaciones.
Chajarí tuvo un antes y un después.
La huella que queda
Con el paso del tiempo, Pitito fue testigo de cambios culturales profundos. Y aunque reconoce que hoy sería difícil volver a empezar un negocio así, su historia queda como testimonio de una época en la que emprender era animarse sin garantías.
Su recorrido demuestra algo poderoso:
las ciudades también se construyen de madrugada.
Se construyen con quienes trabajan cuando otros descansan, con quienes arriesgan cuando no hay certezas, con quienes creen que el esfuerzo vale la pena.
Inspiración para las nuevas generaciones
Invitarlo a Pitito a la radio no nació por nostalgia, nació porque su historia es inspiración y en estos momentos sociales tan complejos, nos enseña a seguir los sueños, a encarar los compromisos con responsabilidad y esfuerzo. Es la prueba de que se puede empezar temprano, aprender en el camino, apostar fuerte y transformar una comunidad.
Porque a veces el progreso no llega en forma de grandes discursos.
A veces llega con música, luces, trabajo… y alguien que decide abrir la puerta cada fin de semana durante 41 años.
Y eso, sin dudas, también es hacer historia.
Recalculando:
Con el paso de los años, lejos de detenerse, Pitito volvió a reinventarse: transformó su mirada emprendedora en turismo y apostó por un sueño frente al agua.

Así nació Apart Bahía de Santa Ana, un complejo de cabañas pensado para el descanso y el disfrute en plena naturaleza, a orillas del imponente Lago Salto Grande. Allí volcó la misma filosofía que marcó toda su vida: crear experiencias, generar movimiento y aportar valor a la región, demostrando que la pasión por emprender no tiene edad ni límites cuando se trabaja con visión y amor por la comunidad.
Pitito Zambón – Historia de Chajarí – FM del Este 100.5
***Batuke fue una famosa discoteca de los años 70´s que estaba ubicada en la esquina de San Martín y Entre Ríos, en Chajarí. Sus propietarios fueron mencionados en la nota.
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