Oscar Benaldo Fernández: una vida de trabajo, comunidad y visión que ayudó (y ayuda) a transformar Chajarí
A los 95 años, el contador repasa una trayectoria marcada por la educación, el cooperativismo, el emprendedurismo y la acción solidaria que dejó huella en instituciones clave de la ciudad.
Hay historias que se construyen en silencio, sin estridencias, pero que dejan huellas profundas en la vida cotidiana de una ciudad. La del contador Oscar Benaldo Fernández es una de ellas. A sus 95 años, su recorrido personal se confunde con el crecimiento de Chajarí y con la consolidación de instituciones, servicios y emprendimientos que hoy forman parte del paisaje habitual de la comunidad.
Esta nota nace de una entrevista en el programa radial “El Despertador” de FM del Este 100.5, y busca rendir homenaje en vida a un protagonista de la historia local cuyo aporte atraviesa la educación, la economía, la acción social y el desarrollo productivo.
Entrevista al Cr. Oscar Fernández – Escuchá la nota completa
Infancia, educación y una vocación temprana por el esfuerzo
Oscar Benaldo Fernández nació el 17 de diciembre de 1930. Su infancia transcurrió en una Chajarí muy distinta a la actual, cuando la ciudad aún carecía de muchos servicios básicos y el acceso a la educación secundaria obligaba a emigrar.
Cursó la primaria en el Colegio Marista, institución pionera que funcionaba en doble turno, una modalidad novedosa para la época. Aquella exigencia temprana marcaría su carácter: desde joven se acostumbró a estudiar, rendir exámenes y enfrentar desafíos con disciplina.
Al finalizar la primaria debió continuar sus estudios fuera de la ciudad: primero en Goya y luego en Concordia, donde se formó en contabilidad en el Instituto Barbañani. En 1946, con apenas 16 años, comenzó a trabajar en el frigorífico Yuquerí de la Corporación Argentina de Productores de Carne, una planta que empleaba a miles de trabajadores y que exigía jornadas intensas.
Su rutina era agotadora: trabajo desde la madrugada, estudio nocturno y viajes diarios en tranvía y tren obrero. Sin embargo, esa etapa reveló un rasgo central de su personalidad: la convicción de que el esfuerzo sostenido abre puertas.
Con esa determinación logró completar en cuatro años una carrera secundaria que duraba seis y, poco después, cumplir el sueño de ingresar a la Facultad de Ciencias Económicas de Concordia.
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El regreso a Chajarí y el inicio de una vida de servicio
En 1960 regresó a Chajarí con cuatro materias pendientes de su carrera universitaria. Un año después, el 28 de julio de 1961, se recibió de contador público.
Ese mismo año comenzó otra etapa clave: la docencia. Ingresó como profesor a la Escuela de Comercio, donde llegó a tener 22 horas cátedra y donde desarrolló una extensa trayectoria hasta su jubilación. La enseñanza sería uno de los pilares de su vida, formando generaciones de jóvenes en la ciudad.
Pero su participación no se limitó al ámbito educativo. Desde muy temprano comprendió que el crecimiento de una comunidad depende del compromiso de sus vecinos.
Cooperativismo y participación institucional
Fernández integró el consejo de administración de la Cooperativa Eléctrica durante seis años y participó también en la Caja Popular, otra entidad cooperativa de gran importancia para la vida económica local.
En aquellos años, la cooperativa representaba mucho más que un servicio: simbolizaba la organización comunitaria. La anécdota del cobrador que recorría las casas en bicicleta llevando la factura y cobrando la luz refleja una época en la que el desarrollo dependía del esfuerzo colectivo.
Su participación institucional también incluyó el Salón Marista, el Club Velez Sársfield, donde ejerció como tesorero, como también con gran participación en el Festival Folclórico del Club Ferrocarril
El Club de Leones: solidaridad organizada
En 1970 fue uno de los socios fundadores del Club de Leones de Chajarí, una institución que marcaría profundamente su vida.
El club nació con 15 vecinos y comenzó con acciones simples pero esenciales: la instalación de una canilla pública en un barrio que carecía de agua corriente. Aquella obra, modesta en apariencia, representó un cambio trascendental para muchas familias.
Poco después impulsaron una obra mayor: el Hogar de Menores. Construido entre 1973 y 1976 con fondos propios y beneficios organizados por los socios, el hogar brindó contención, vivienda y alimentación a niños en situación de vulnerabilidad.
El proyecto simboliza la esencia del leonismo: pequeñas acciones que, acumuladas, generan transformaciones profundas.
Las campañas de salud que devolvieron la vista
Uno de los capítulos más impactantes de su trayectoria fue la organización de campañas de cirugías de cataratas gratuitas.
Gracias a la articulación con médicos, gobiernos y organizaciones internacionales, logró gestionar financiamiento desde Estados Unidos para realizar primero 170 operaciones, luego 500 y finalmente proyectar 1.500 intervenciones.
Cada cirugía implicaba un proceso riguroso: evaluación previa, intervención y seguimiento posterior. El resultado fue extraordinario: personas que recuperaron la visión y, con ella, la posibilidad de volver a una vida plena.
Espíritu emprendedor: del criadero de pollos a la fábrica de hielo
Paralelamente a su vida profesional y social, Fernández desarrolló una intensa actividad empresarial.
En 1963 inició un criadero de pollos parrilleros, una innovación para la época. Llegó a manejar galpones con capacidad para miles de aves, contribuyendo a modernizar la producción local. Un daqto de color es que el criadero comenzó su funcionamiento sobre Av. 9 de julio y Salvarredy, frente a lo que hoy conocemos como el Centro Cultural Constantino Cavallaro
A mediados de los años 70 dio un nuevo paso: el negocio del hielo. En una ciudad donde el hielo llegaba en barras desde Concordia, comenzó vendiendo ese producto y luego instaló su propia fábrica.
En 1979 importó maquinaria desde Brasil capaz de producir 13.000 kilos de hielo diarios, abasteciendo no solo a Chajarí sino a otras ciudades. La empresa, conocida como Hielos Polarito, continúa vigente junto a la producción de agua de mesa Bidonvida y agua destilada.
Una vida que se confunde con la historia de la ciudad
Docente, contador, cooperativista, emprendedor, dirigente social. Cada faceta de Oscar Benaldo Fernández refleja una misma idea: la convicción de que el progreso se construye con trabajo, compromiso y participación.
Su historia demuestra que las ciudades no se desarrollan únicamente con grandes obras o decisiones políticas. También crecen gracias a vecinos que detectan necesidades, organizan respuestas y sostienen proyectos durante décadas.
A los 95 años, su testimonio no solo rescata recuerdos de una Chajarí que ya no existe: ofrece una lección vigente sobre el poder transformador de la iniciativa individual puesta al servicio del bien común.
Porque, como queda claro en su recorrido, detrás de cada institución, cada servicio y cada avance comunitario, siempre hay personas que se animaron a empezar.
Cr. Oscar Benaldo Fernández – Historia de Chajarí – FM del Este 100.5
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