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A los 97 años, el hombre que hizo sonar a generaciones: la historia de Mariano Montiel y la Banda Infanto Juvenil de Chajarí

A los 97 años, el hombre que hizo sonar a generaciones: la historia de Mariano Montiel y la Banda Infanto Juvenil de Chajarí

Mariano Montiel - Creador y director de la Banda Infanto Juvenil de Chajarí

El creador de la Banda Infanto Juvenil recuerda cómo nació el proyecto que formó a generaciones de músicos y dejó una huella cultural imborrable.


A los 97 años, Mariano Montiel continúa activo, baila folclore, conduce y mantiene intacta la pasión por la música que lo llevó a crear la Banda Infanto Juvenil de Chajarí. Una historia de vocación, trabajo ad honorem y compromiso con la comunidad que hoy sigue viva en cada instrumento que suena.

Hay personas que dejan huellas. Y hay otras que dejan sonidos. En Chajarí, Mariano Montiel logró ambas cosas.

A los 97 años, este músico y militar retirado no sólo conserva la memoria intacta, sino también el entusiasmo de quien todavía se siente útil. “Ni pienso que tengo 97 años, para mí es como si tuviera 70”, dice con naturalidad. La frase no es casual: sigue bailando folclore, viajando, conduciendo y celebrando la vida con la misma energía que tuvo cuando decidió iniciar uno de los proyectos culturales más importantes de la ciudad: la Banda Infanto Juvenil.

Su historia es la de alguien que, al retirarse, no quiso quedarse quieto.


Escuchá la entrevista completa!


Del regimiento a la vocación comunitaria

Montiel ingresó como voluntario al Regimiento de Caballería 7 en 1948. Allí desarrolló su carrera militar y su vínculo profundo con la música, que lo acompañaría hasta su retiro en 1981.

Pero el retiro no fue el final, sino el comienzo de algo mucho más grande.

Cuando la banda militar se disolvió, él y otros músicos retirados se encontraron con una pregunta que lo cambiaría todo: qué hacer con lo que sabían.

“Nos juntamos cuatro o cinco músicos retirados de Chajarí. Nadie quería agarrar el sartén por el mango… y lo tomé yo”, recuerda.

Ese impulso inicial fue el germen de una idea que pronto empezaría a tomar forma.

1994: el nacimiento de la Banda Infanto Juvenil

En junio de 1994 dio el primer paso formal: hablar con el intendente de entonces. La respuesta fue decisiva. El municipio ofreció apoyo, alojamiento y servicios básicos para comenzar.

Con ese respaldo, Montiel inició el proyecto con chicos de entre 10 y 18 años.

No había instrumentos suficientes. No había presupuesto. Pero había voluntad.

Durante los primeros meses enseñaron con lo que tenían. Luego comenzaron los beneficios: ventas de comida, eventos, colectas. Cada peso recaudado se transformaba en un nuevo instrumento.

Apenas dos meses después, la banda ya tocaba marchas en la ciudad.

Había nacido la Banda Infanto Juvenil de Chajarí.

Enseñar sin cobrar: 21 años de trabajo ad honorem

Uno de los datos más conmovedores de la historia es que Montiel dedicó 21 años a la banda sin cobrar un solo peso.

“Lo hice de corazón”, resume.

Durante más de dos décadas enseñó música, disciplina y valores. Cuando dejó la dirección en 2015, por motivos familiares y de salud, entregó la banda con:

  • 31 ejecutantes
  • 31 instrumentos
  • una directora formada dentro del proyecto
  • generaciones de jóvenes con un oficio y una pasión

Muchos de aquellos chicos siguieron carreras musicales y algunos ingresaron a bandas militares y de la Fuerza Aérea.

El legado ya estaba asegurado.

El galpón de la estación y las empanadas solidarias

El camino no fue fácil. Durante años, la banda funcionó primero en la biblioteca, luego en el galpón de la estación, donde permanecieron dos décadas.

Allí se vivieron anécdotas que hoy forman parte de la memoria afectiva de la ciudad.

Para comprar instrumentos organizaban beneficios: locro, empanadas, pescado. Familias enteras colaboraban.

“Los papás siempre ayudaron”, recuerda.

La banda viajó, tocó en Rosario frente al Monumento a la Bandera y participó de múltiples eventos. Cada salida era una conquista colectiva.

La famosa “fotocopia de la llave”

Entre las historias más recordadas aparece una que revela el espíritu de aquellos años.

Montiel debía pedir cada día la llave de la biblioteca para ensayar. Hasta que un día se animó a preguntar si podía hacer una copia. Pero lo expresó de forma literal:

—¿Me presta la llave para sacarle una fotocopia?

La respuesta llegó con humor:
“No sé si va a poder abrir con la fotocopia”.

La anécdota resume la inocencia, el esfuerzo y la perseverancia de aquellos comienzos.

Música, salud y gratitud

Hoy Montiel habla con serenidad y orgullo. Siente que la vida le devolvió con salud todo lo que entregó.

“Estoy muy contento, con una paz total”, asegura.

Después de quedar viudo hace ocho años, decidió no quedarse quieto. Se anotó en clases de folclore, algo que nunca había imaginado hacer.

Hoy viaja, baila y socializa. Celebra cumpleaños y encuentros. Disfruta.

“No me puedo sentar a esperar la muerte, algo tengo que hacer”, afirma.

Un mensaje para las nuevas generaciones

Al final de la entrevista deja un mensaje simple y poderoso:

  • Seguir lo que a uno le gusta
  • No rendirse ante las dificultades
  • Tener voluntad, honestidad y respeto

“Piedras en el camino hay muchas, pero no hay que pararse”.

Su vida es la prueba de esas palabras.

Una obra que sigue sonando

Mariano Montiel es historia viva de Chajarí.
Pero sobre todo, es presente.

Porque cada vez que un chico aprende música en la ciudad, cada vez que una banda toca, cada vez que un instrumento vuelve a sonar, su legado se vuelve audible.

A los 97 años, su mayor satisfacción es saber que aquella idea nacida en 1994 sigue viva.

La banda sigue enseñando.
La música sigue uniendo.
Y la obra de Mariano Montiel, simplemente, sigue sonando.

Historia de Chajarí – Banda Infanto Juvenil – Mariano Montiel

 

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