Julio Bárbaro, sobre Malvinas: “Si queríamos vender la tierra, ¿para qué queremos las Malvinas?”

Desde su experiencia personal en Londres y Malvinas durante los años 70, Bárbaro recorrió la historia reciente del país y cuestionó a dirigentes de distintos espacios, entre ellos José Luis Espert y Joaquín Benegas Lynch.
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El histórico dirigente y analista político habló en “El Despertador”, de FM del Este 100.5, y dejó una entrevista atravesada por la memoria, la autocrítica y una mirada profundamente crítica sobre la política argentina. Recordó su experiencia en Londres y en las islas durante los años 70 y cuestionó la contradicción entre reivindicar la soberanía de Malvinas y, al mismo tiempo, discutir la venta de tierras y recursos del país.
Entrevista en El Despertador
Julio Bárbaro no habló de Malvinas como quien repite una consigna. Habló desde la memoria de alguien que estuvo allí mucho antes de la guerra de 1982, cuando la relación entre la Argentina y los habitantes de las islas atravesaba un proceso de acercamiento que hoy parece pertenecer a otra época.
En una entrevista extensa con “El Despertador” de FM del Este 100.5, Bárbaro reconstruyó parte de aquella experiencia y, a partir de ella, formuló una pregunta que atraviesa buena parte de la conversación: ¿qué significa reclamar la soberanía sobre Malvinas si, al mismo tiempo, la Argentina está dispuesta a desprenderse de sus propias tierras y recursos?
“Malvinas para mí es un pedazo de mi vida”, comenzó diciendo. Y no fue una frase de circunstancia. El dirigente recordó que entre 1973 y 1974, siendo diputado, viajó a Londres junto a otros legisladores por una invitación del gobierno de Juan Domingo Perón. Allí mantuvieron encuentros oficiales y conocieron al entonces presidente de las islas.
Bárbaro recordó incluso una escena que permanece en su memoria: durante una cena en la embajada argentina en Londres había una torta con las Islas Malvinas dibujadas y una bandera argentina, y el presidente de las islas participó de la celebración. Posteriormente, contó, viajó desde Puerto Madryn hacia las islas, las recorrió y convivió durante algunos días con maestros isleños.
Su relato no pretende ser una reconstrucción académica de la historia de Malvinas. Es, fundamentalmente, el testimonio de alguien que vivió una etapa en la que, según su recuerdo, existía un camino de acercamiento entre argentinos e isleños.
“Somos una sociedad que le tiene miedo a asumir el pasado”
A partir de allí, la conversación tomó un rumbo mucho más amplio. Bárbaro sostuvo que la Argentina tiene dificultades para mirar críticamente su propia historia y cuestionó la tendencia a reconstruir el pasado desde posiciones políticas cerradas.
En ese contexto apareció Malvinas como una cuestión que, a su entender, no puede separarse de las decisiones que el país toma en el presente.
La frase más contundente llegó cuando cuestionó la posibilidad de desprenderse de tierras argentinas mientras se reivindica la soberanía sobre las islas:
“Si queríamos vender la tierra, ¿para qué queremos Malvinas?”
Y profundizó la contradicción con una formulación todavía más provocadora: si el objetivo fuera vender el territorio, entonces habría que preguntarse qué sentido tiene sostener una reivindicación territorial sobre las islas.
La cuestión que plantea Bárbaro excede, de ese modo, la disputa diplomática con el Reino Unido. Su argumento es que la soberanía no puede pensarse solamente como un reclamo sobre un territorio distante, sino también como una concepción sobre aquello que una sociedad considera propio y está dispuesta a preservar.
A que se refiere Julio Bárbaro
Uno de los aspectos más particulares de la entrevista es que Bárbaro no construye su crítica exclusivamente contra el oficialismo de turno. A lo largo de la conversación cuestiona a distintos sectores políticos y reivindica explícitamente la necesidad de una autocrítica que alcance también a quienes se consideran parte del campo popular.
En un momento de la charla lo resume de manera contundente:
La política no es Milei ni es Cristina, la política es la cordura y la decencia
Julio Bárbaro
“Yo quiero que reaparezca la política y la política no es Milei ni es Cristina, la política es la cordura y la decencia.”
La transcripción registra expresiones muy duras de Bárbaro hacia distintos dirigentes y periodistas. Son afirmaciones y calificativos propios del entrevistado y forman parte de la intensidad de una conversación en la que no busca suavizar sus posiciones.
Pero detrás de esa dureza aparece una idea central: la Argentina, según su mirada, necesita recuperar una política que no quede reducida a la pelea entre dirigentes ni a la defensa automática de un gobierno o de una oposición.
“Cuando hace negocio el poder, se empobrece la población”
La discusión sobre Malvinas terminó funcionando como puerta de entrada a una crítica mucho más profunda sobre el modelo de país.
Bárbaro cuestionó las privatizaciones, el endeudamiento, la concentración económica y lo que considera una creciente distancia entre las decisiones del poder y la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos.
Una de sus frases resume esa mirada:
“Cuando hace negocio el poder, se empobrece la población.”
También cuestionó la utilización del concepto de “la macroeconomía” cuando esa mejora no se refleja en la vida cotidiana de los ciudadanos. Su definición fue deliberadamente gráfica:
“La macro somos nosotros, hermanos. Es un barrio privado que se llama la macro, y hay una multitud que se llama la micro.”
La frase aparece en una entrevista que, lejos de limitarse a un análisis económico, intenta discutir quiénes se benefician y quiénes pagan los costos de las transformaciones que atraviesa el país.
La clase media y una advertencia que atraviesa toda la entrevista
Otro de los ejes centrales fue la situación de la clase media. Bárbaro sostuvo que existe un proceso de deterioro que no puede medirse únicamente con indicadores macroeconómicos y que se expresa en las dificultades concretas que enfrentan las familias.
En ese sentido, afirmó que cuando se dice que “la macro anda bien”, muchas veces se está describiendo la situación de quienes están mejor posicionados económicamente, pero no necesariamente la realidad de quienes viven de su trabajo.
La conversación también pasó por la educación, el empleo, las fábricas que cierran, las privatizaciones y el papel que históricamente tuvo el Estado en la construcción de infraestructura.
Su crítica no quedó circunscripta a un solo gobierno. Bárbaro cuestionó decisiones tomadas durante diferentes etapas políticas y sostuvo que la pérdida de una concepción de país no puede atribuirse exclusivamente a una corriente ideológica.

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Una autocrítica que también alcanza al peronismo
Quizás uno de los momentos políticamente más significativos de la entrevista aparece cuando Bárbaro dirige la mirada hacia el propio espacio político del que formó parte.
Recordó su vínculo personal con Néstor y Cristina Kirchner y relató una visita a El Calafate durante la cual, según contó, advirtió junto a Héctor Timerman sobre el nivel de enriquecimiento asociado al poder político.
También fue particularmente crítico con la gestión de Alberto Fernández y con las decisiones adoptadas por el kirchnerismo en los últimos años.
Pero la frase que sintetiza su planteo es otra:
“Si nosotros no hacemos autocrítica no tenemos destino.”
Esa afirmación resulta especialmente relevante porque Bárbaro no plantea la autocrítica como una herramienta para fortalecer una facción frente a otra, sino como una condición para recuperar credibilidad política.
“Malvinas para mí es un pedazo de mi vida”
Hacia el final de la entrevista, Bárbaro volvió a la cuestión que había motivado la conversación: Malvinas.
Recordó que la Argentina tuvo, según su visión, una política exterior con mayor densidad y dirigentes capaces de construir vínculos internacionales a largo plazo. En ese recorrido mencionó la relación con Londres y sostuvo que, tras la muerte de Perón, aquel proceso se interrumpió.
Más allá de las interpretaciones históricas que puedan hacerse sobre ese período, el relato permite comprender por qué su mirada sobre Malvinas no nace exclusivamente de la guerra ni de la discusión política actual.
Para Bárbaro, las islas forman parte de una historia personal y política que comenzó mucho antes de 1982.

Por eso, cuando cuestiona las contradicciones entre la reivindicación de la soberanía y las decisiones económicas del presente, no está hablando solamente de un territorio ubicado en el Atlántico Sur. Está hablando de qué entiende la Argentina por soberanía, qué considera propio y qué está dispuesta a defender.
La entrevista completa con Julio Bárbaro en “El Despertador” de FM del Este 100.5 permite escuchar esas reflexiones en su propia voz, con la intensidad, las contradicciones y también la autocrítica que caracterizan su manera de analizar la política argentina.
Y deja una pregunta difícil de esquivar:
Si un país reclama lo que considera suyo en el Atlántico Sur, ¿qué está dispuesto a hacer para defender aquello que todavía tiene dentro de sus propias fronteras?
FM del Este 100.5 – Roberto Marsilli – Chajarí, Entre Ríos
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