Patricia Bullrich condiciona a María Eugenia Vidal y pide una PASO ampliada

Visitó la capital provincial para presentar su libro. Y realizó críticas a la ex gobernadora por su silencio.

P tricia Bullrich está decidida a apurar los tiempos políticos en la Provincia, condiciona a María Eugenia Vidal, y hasta arriesga innovar en una PASO ampliada a toda la oposición como método de selección de candidatos para las legislativas 2021.

Todo con la excusa de su libro “Guerra sin cuartel”. Una alegoría de la postura confrontativa que expone frente al kirchnerismo gobernante y que exigiría a sus aliados de Juntos por el Cambio. Entre ellos, a la ex gobernadora Vidal: “Es una pieza muy importante y ella tiene que tomar una decisión, pero un partido no espera la decisión de alguien, sino que un partido avanza», según la explicación de la presidente del PRO.

El último lunes, la ex gobernadora hizo una reaparición pública en Córdoba. Estuvo con militantes partidarios y con empresarios. Allí mantuvo el mismo mutis sobre la eventual candidatura en Buenos Aires o la Ciudad Autónoma. Aún de la probable abstinencia competitiva en octubre. Para Bullrich, existe otra dispensa de Vidal que ya no resultaría demasiado tolerable en el espacio que intenta conducir. Su silencio y la poca visibilidad a la hora de acompañar la crítica a la administración de Alberto Fernández-Cristina Kirchner.

«No quiero herir ninguna susceptibilidad (en alusión a “Mariu”), se puso a resguardo la ex ministra de Seguridad en su visita a la capital provincial. «Nosotros tenemos que definir estrategias y políticas como lo hacemos todos los días», explicó la ex funcionaria de Mauricio Macri. Lo hizo luego de detallar cada uno de los cuestionamientos al gobierno. La liberación de presos de 2020 y los déficits en el plan de vacunación, como ejemplos.

Bullrich intenta conformar un protagonismo de escala nacional. Incluso con estrategia ulterior de instalarse como presidenciable 2023. Aunque prematura, esa orientación ingresa en terreno de disputa con el jefe de la Ciudad Autónoma, Horacio Rodríguez Larreta. El otro expectante. Vidal tributa a esa expectativa del responsable de CABA. Se dirime en las nóminas de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, Bullrich comenzó a marcarle el minutero a Larreta. Y en Provincia también da cuerda al reloj.

En el mapa provincial, los intendentes del PRO, y en forma subsidiaria el radicalismo, representan el soporte de cualquier aspiración. Libro en mano, Bullrich ya estuvo con Jorge Macri (Vicente) López, anoche con Julio Garro (La Plata) y adelanta agenda con Diego Valenzuela (Tres de Febrero). Los jefes comunales integran el “Grupo Dorrego” con otros cinco alcaldes. En su momento advirtieron que se oponían a “desembarcos” de la porteñidad partidaria a la Gobernación 2023. Diego Santilli y Cristian Ritondo relativizaron. Ambos están en la grilla de probables. Larreta y Vidal estimulan sus aspiraciones. En algún punto colisionan con el propio Jorge Macri, quien tiene el mismo objetivo. ¿Y su primo, Mauricio, recién relanzado al protagonismo político qué propone?. Bullrich le resulta tan cercana como Larreta. Aunque la dinámica de unos y otros ya adquieren cierta autonomía.

Prueba. La ex ministra ya se asume como decisoría en cuanto a ideas. Dice: “Nosotros hemos logrado algo inédito en la historia democrática argentina que es lograr mantener a la coalición Juntos por el Cambio unida. La coalición está creciendo. Es decir, tener una crisis de crecimiento y tener problemas porque somos más, no nos preocupa”.

“Hay sectores del peronismo que se están uniendo, grupos vecinalistas, muchísima gente que quiere ser parte de Juntos por el Cambio. ¿Cómo se resuelve eso?”, aporta y ahí viene la novedad. “Con elecciones internas, con PASO, cómo lo hizo el radicalismo el fin de semana pasado, como lo hace el PRO en muchísimas provincias donde hoy tiene elecciones internas para candidatos a la presidencia del partido y, luego, para las candidaturas”.

La legislación vigente sobre primarias habilitaría una compulsa de esa naturaleza. Bullrich no sería una voz en soledad. Hay alguna representación peronista que acordaría esos términos.

Representaría una movilización electoral preponderante en el principal distrito del país. Lo ocurrido en la interna de la UCR en Córdoba, Buenos Aires y CABA abrió el cauce de esas expectativas latentes, según Bullrich. Ahora sería cuestión de ampliar la red para seleccionar candidaturas, insisten los cercanos a la interesada.

“Estamos creciendo, estamos logrando que mucha gente que quizá no nos votó, se está reconciliando con nosotros. Hoy en Argentina hay un sistema bi-coalicionista. Uno puede pensar que el peronismo hace 35 años que gobierna y uno se pregunta ¿por qué si hizo las cosas mal vuelve? Bueno, es porque se saca una piel y se pone otra”.

Bullrich conoce el paño: tiene el desarrollo genético aristocrático de los Bullrich Luro Pueyrredón, tanto como la temprana costra política incorporada del peronismo setentista e incluso con cargos en el funcionariado en los años democráticos. Esa sedimentación, desde siempre, le permitió considerar que “espacio vacante se ocupa”.

En eso anda.

”Apuntamos a todo aquel que se sienta parte (convoca). Creo que hay muchos peronistas que votaron al Frente de Todos porque tenían la imagen de que iban a cambiar, de que no era tan kirchnerismo, que había un peronismo más razonable. Hoy se están dando cuenta de que volvieron a traer al peronismo más extremo, más talibán, y que Alberto Fernández no es lo que dijo que iba a ser”, fue la reflexión en su recorrida por La Plata.

“Hay muchos votantes peronistas que quizá en otro momento votaron a (Sergio) Massa, a (Roberto) Lavagna, que no son necesariamente peronistas, algunos que votaron a (José Luis) Espert”, dijo en el convite de integración opositora.

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