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Hidrógeno “verde”, río marrón: la fiscal Josefina Minatta denunció posibles daños ambientales de la planta de HIF Global en Paysandú

Hidrógeno “verde”, río marrón: la fiscal Josefina Minatta denunció posibles daños ambientales de la planta de HIF Global en Paysandú

Planta de hidrógeno verde de HIF GLOBAL

La fiscal federal Josefina Minatta advirtió sobre posibles impactos ambientales de la planta de hidrógeno verde que HIF Global proyecta en Paysandú, frente a Colón. El eje de la denuncia: el agua, el aire y la falta de consulta entre países.


La fiscal federal Josefina Minatta denunció posibles impactos ambientales de la planta de hidrógeno verde que HIF Global proyecta en Paysandú y encendió una señal de alerta que vuelve a sacudir a las ciudades ribereñas del río Uruguay. En una entrevista concedida este martes al programa El Despertador, Minatta explicó los motivos de la denuncia que presentó por un posible daño ambiental vinculado a la instalación de la planta de hidrógeno verde que la empresa HIF Global proyecta en Paysandú, a apenas tres kilómetros de la ciudad entrerriana de Colón.

“Esto no empezó de un día para el otro”, aclaró la fiscal. Según relató, la investigación preliminar comenzó hace más de un año, a partir de la preocupación de vecinos de Colón que advertían sobre la cercanía de la planta y su potencial impacto contaminante. “La planta sería visible desde el puerto de Colón y está mucho más cerca de una ciudad argentina que de la propia Paysandú”, subrayó.

Durante la entrevista, Minatta explicó en términos claros el proceso industrial que se desarrollaría en la planta. Se trata de una refinería destinada a producir metanol, un combustible no fósil que se presenta como alternativa al petróleo. Para ello, el proyecto prevé la extracción de enormes volúmenes de agua del río Uruguay para realizar hidrólisis —la separación del hidrógeno del oxígeno— y la quema de residuos forestales para obtener dióxido de carbono, un proceso que, según la fiscal, genera emisiones gaseosas, emanaciones ácidas y distintos contaminantes al aire.

“La palabra ‘verde’ confunde”, advirtió. Minatta remarcó que el calificativo no implica ausencia de contaminación, sino que refiere al origen renovable de la energía utilizada. “La industria de riesgo cero no existe”, señaló, citando a especialistas consultados durante su investigación.

Uno de los ejes centrales de la denuncia es el incumplimiento del Estatuto del Río Uruguay, que obliga a los Estados a informar y consultar a la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) ante emprendimientos de esta magnitud. Según explicó la fiscal, Uruguay aún no puso formalmente el proyecto en conocimiento de la CARU, aunque todavía estaría a tiempo de hacerlo. “Estamos en un momento bisagra”, afirmó, recordando que la Corte Internacional de Justicia ya dejó en claro, tras el antecedente de Botnia, que los proyectos deben informarse desde sus etapas iniciales o intermedias.

La preocupación no es solo jurídica. Minatta hizo hincapié en el impacto directo sobre la vida cotidiana: el turismo, la calidad del aire, el agua que se bebe y los ecosistemas del río, incluidos sitios protegidos como áreas Ramsar. “Todos bebemos el agua del río Uruguay. Muchos crecimos nadando, pescando y viviendo a su orilla. Todo eso tiene que ser tenido en cuenta”, expresó.

Consultada sobre posibles presiones, fue tajante: dijo no haber recibido ninguna. Y frente a la pregunta sobre si el proyecto aún puede corregirse, sostuvo que la clave está en la consulta previa, la transparencia y la participación ciudadana real. En ese sentido, reclamó que las audiencias públicas realizadas en Paysandú se repliquen en Colón, ya que exigir a los vecinos argentinos cruzar la frontera para participar “no garantiza la participación que establece el Acuerdo de Escazú.

La fiscal se mostró cautamente optimista respecto del rol de la Cancillería argentina y de la CARU, y expresó su esperanza de que el conflicto se resuelva por la vía política y diplomática. Pero dejó una advertencia que atraviesa toda su denuncia: el desarrollo energético es una oportunidad, sí, pero no a cualquier precio ni en silencio.

En tiempos donde todo parece justificarse en nombre del progreso, la denuncia de Minatta vuelve a poner una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿quién cuida el río mientras se discuten los negocios? Y si el daño llega, ¿quién se hace cargo? Porque cuando se trata del agua, del aire y de la vida que gira alrededor de un río compartido, no hay margen para mirar hacia otro lado.

FM del Este 100.5


 

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