Salvarredy 1024 Chajarí
+54 9 3456 622584
fmdeleste@live.com.ar

Hidrógeno “verde oscuro”: promesas de futuro y alarmas ambientales

Hidrógeno “verde oscuro”: promesas de futuro y alarmas ambientales

La planta de HIF Global en Paysandú promete empleo e innovación, pero organizaciones socioambientales advierten sobre deforestación, uso intensivo de agua, emisiones y residuos que contradicen su etiqueta de “sustentable”.


Debate ambiental por la planta de hidrógeno verde en Paysandú: promesas de energía limpia frente a fuertes cuestionamientos

El proyecto de la multinacional HIF Global para instalar una planta de hidrógeno verde en Paysandú ha puesto en el centro de la discusión la tensión entre la promesa de nuevas energías “limpias” y las advertencias sobre sus impactos ambientales. Mientras el Ministerio de Ambiente uruguayo otorgó la Viabilidad Ambiental de Localización (VAL) y lo clasificó en la máxima categoría de exigencia, organizaciones socioambientales alertan que los riesgos superan con creces los beneficios proclamados.

La mirada oficial

La iniciativa es presentada como estratégica: apunta a producir e-combustibles que sustituyan a los fósiles, generando exportaciones y empleo en Uruguay. Según la documentación oficial, el emprendimiento dará trabajo a unas 3.200 personas en el pico de construcción y a 600 de manera permanente. Además, se considera un paso relevante para posicionar al país en el mercado internacional de hidrógeno verde.

Lo que dicen las fuentes:

  • El Ministerio de Ambiente lo catalogó como proyecto de Categoría C, lo que implica impactos ambientales significativos y la obligación de realizar un Estudio de Impacto Ambiental completo, con instancias de participación ciudadana a través de audiencias públicas.
  • El Ministerio de Ambiente de Uruguay ya concedió la Viabilidad Ambiental de Localización (VAL) al proyecto, lo cual habilita su tramitación y recepción de aportes, observaciones y sugerencias ciudadanas.
  • Se clasificó como Categoría C, la más alta en el sistema, dado que puede generar impactos ambientales negativos significativos. Esto implica la obligación de realizar un Estudio de Impacto Ambiental completo y celebrar Audiencia Pública.
  • Se calcula que se deforestarán 33 hectáreas de monte nativo; originalmente el plan consideraba 110 hectáreas.
  • Habrá uso intensivo de agua: se propone una toma directa del río Uruguay de hasta 450 litros por segundo.
  • Otros impactos incluyen intervención en la ribera del río y canal navegable, obra sobre suelos con estatus de protección ambiental, proximidad al Área Protegida de las Islas del Queguay, efecto visual desde la orilla argentina (Colón) y posibles efectos sobre flora, fauna, biodiversidad local.
  • La empresa proyecta mano de obra considerable: durante la construcción, un promedio de 1.375 personas, llegando hasta 3.200 en el pico; y en operación permanente unas 600 personas.

Los puntos cuestionados

Diversas organizaciones ambientales de Uruguay y la región advierten que detrás del discurso “verde” se esconden factores de alto impacto:

  • Deforestación: si bien el plan inicial preveía eliminar 110 hectáreas de monte nativo, hoy la cifra se redujo a 33. De todos modos, especialistas recuerdan que se trata de ecosistemas valiosos y de lenta recuperación.
  • Consumo de agua: se proyecta la extracción de hasta 450 litros por segundo del río Uruguay, con riesgos de afectar ecosistemas acuáticos y usos humanos, especialmente en períodos de sequía.
  • Emisiones y antorchas: la planta contará con quemadores de 80 metros de altura, con llamas permanentes de hasta 7 metros. Esto genera dudas sobre la calidad del aire en ciudades cercanas, como Colón, a tan solo 3,5 kilómetros.
  • Materia prima y CO₂: se estima que el 95% del dióxido de carbono utilizado provendrá de la quema de biomasa forestal. Para los ambientalistas, este proceso contradice el principio de “hidrógeno verde”, ya que implica emisiones significativas y residuos.
  • Residuos sólidos: se calcula una producción anual de 30.000 toneladas de cenizas, sin un plan claro de disposición segura.
  • Impacto en áreas protegidas: la cercanía con las Islas del Queguay, dentro del sistema nacional de áreas protegidas, genera preocupación por posibles efectos indirectos sobre flora, fauna y biodiversidad.

De otras fuentes (El Entre Ríos, etc.) se suma que el uso de biomasa, la generación de CO₂, emisiones directas e indirectas, residuos sólidos —cenizas—, la visibilidad paisajística, y la tensión con comunidades vecinas también son puntos de preocupación.

Un debate abierto

Para los promotores, el proyecto representa desarrollo económico, empleo y una apuesta por energías más limpias. Para las organizaciones ambientalistas, en cambio, se trata de una operación que se apropia del discurso de lo “verde” sin resolver los daños asociados: deforestación, uso intensivo de agua, emisiones contaminantes y residuos de gran magnitud.

La discusión no es menor: se trata de decidir si el modelo de “hidrógeno verde” que se instala en Uruguay responde realmente a una transición energética justa y sostenible, o si constituye una nueva forma de extractivismo disfrazada de innovación.

La audiencia pública y los próximos pasos del Estudio de Impacto Ambiental serán claves para determinar si la planta logra compatibilizar inversión y cuidado ambiental, o si se profundiza la distancia entre las promesas oficiales y las alertas de quienes defienden los ecosistemas del río Uruguay.

El proyecto de HIF Global promete ser una de las grandes inversiones de Uruguay, con el discurso de hidrógeno verde y combustibles sintéticos como instrumentos de mitigación del cambio climático. Sin embargo, la evidencia disponible señala que no todo lo que hace “verde” al proyecto lo es necesariamente, al menos en su formulación actual.

Para que pueda considerarse verdaderamente sustentable, se necesitan garantías muy claras, que al momento no están:

  • Que los impactos sobre agua, biodiversidad y paisaje sean evaluados con independencia técnica, cuantificados con transparencia, y mitigados de forma real (no solo compensados nominalmente).
  • Que la comunidad local y los ecosistemas afectados estén protegidos, no solo “escuchados”.
  • Que se utilicen tecnologías con bajas emisiones, procesos limpios, gestión de residuos segura, control y monitoreo ambiental continuo.
  • Que la compensación de los daños ambientales sea adecuada, permanente, responsable ecológica y socialmente, no solo reparadora superficial.

FM del Este 100.5


 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.