Por qué siguen tan altas las tasas de interés en Argentina pese al superávit y las reservas
El economista Luis Lafferriere analizó las razones ocultas detrás de la política de tasas de interés astronómicas, en un país con indicadores aparentemente positivos mientras vive una crisis social y productiva.
El economista Luis Lafferriere analizó en exclusiva para El Despertador (FM del Este 100.5) las razones ocultas detrás de la política de tasas de interés astronómicas, en un país que muestra indicadores aparentemente positivos pero vive una crisis social y productiva.
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En la superficie, la economía argentina exhibe números que muchos considerarían alentadores: superávit primario, reservas en el Banco Central, inversiones en marcha y un ingreso per cápita en crecimiento. Sin embargo, las tasas de interés se mantienen en niveles históricamente altos. ¿Cómo se explica esta contradicción?
El profesor Luis Lafferriere, especialista en Economía Social de la UNER, lo explicó en diálogo con El Despertador:
“La economía no puede medirse solo por balances fiscales o reservas. El verdadero indicador es cómo vive la gente. Y hoy más de la mitad de la población está en la pobreza. Eso muestra que la economía funciona mal, aunque los números macro parezcan prolijos”.
La trampa del dólar barato y la deuda creciente
Según Lafferriere, la clave está en la estrategia financiera del Estado: mantener un dólar artificialmente bajo para contener la inflación, pero a costa de endeudarse y ofrecer tasas elevadísimas para tentar a los capitales especulativos.
“El Banco Central es uno de los principales operadores de la bicicleta financiera. Les ofrece a los bancos tasas que duplican la inflación para que no compren dólares. Eso alimenta la especulación y la fuga de capitales”, advirtió.
Este esquema genera un círculo vicioso:
- El Estado se endeuda en dólares para sostener reservas.
- Usa esos fondos para vender dólares baratos y calmar la inflación.
- Para evitar la corrida, paga tasas altísimas en pesos, lo que frena el crédito y la inversión productiva.
- Cuando la deuda se vuelve impagable, llega la devaluación, que reinicia el ciclo.
Efectos en familias y pymes
El costo de esta política recae en la economía real:
- Las familias se endeudan menos y reducen consumo.
- Las pequeñas y medianas empresas no pueden financiar su actividad con tasas imposibles.
- Se multiplica el cierre de fábricas y comercios, y crece el desempleo.
- Mientras tanto, los grandes capitales obtienen ganancias seguras en la especulación.
“Nos dicen que hay superávit, pero es ficticio —explicó Lafferriere—. Se esconden los intereses de la deuda bajo bonos y el déficit real es fenomenal. El resultado es una economía que sacrifica producción y empleo para sostener un relato”.
Un modelo extractivista y financiero
El economista también vinculó el problema a un modelo más profundo:
“Argentina es un país rico, pero saqueado. Por un lado, con el extractivismo de los recursos naturales. Por otro, con el saqueo financiero que se lleva la riqueza en dólares. Ese esquema no mejora la vida de la gente; la empobrece”.
Fuente: FM del Este 100.5
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