Patricio Barbieri: el empresario que transformó la necesidad en servicio para Chajarí
Desde una infancia marcada por el esfuerzo hasta la creación de un sistema de salud y servicios sociales referente en la región, Patricio Barbieri repasa su historia de vida, su visión empresarial y su mirada crítica sobre la política y la realidad de Chajarí.
Aunque su apellido hoy está ligado a empresas, servicios de salud y emprendimientos reconocidos en toda la región, detrás de esa estructura hay una historia profundamente humana, marcada por el sacrificio, las pérdidas tempranas, el trabajo sin horarios y una mirada muy particular sobre el rol social del empresario.
En el marco del ciclo Historias Chajarienses y de Chajarienses, Barbieri abrió las puertas de sus recuerdos para reconstruir no solamente cómo nació su empresa, sino también cómo se fue formando el hombre detrás de ella.
“Las historias las hacen las personas comunes”, se dijo en uno de los primeros tramos de la entrevista. Y quizás esa frase resume bastante bien su propia vida.
Entrevista completa a Patricio Barbieri, en El Despertador. (puede tardar unos segundos en cargar)
Un niño criado entre mudanzas, campo y esfuerzo
Patricio Barbieri nació en la casa de sus abuelos maternos, en la histórica esquina lindera al Hotel Caribe. Su madre, Amelia Rosa Berta, falleció cuando él tenía apenas unos pocos años. Esa ausencia marcaría buena parte de su infancia.
Su padre, Leslie Luis Barbieri, trabajó en el campo, fue agricultor y ganadero. Y Patricio pasó gran parte de su niñez y adolescencia cambiando de hogares, escuelas y ciudades, creciendo entre familiares, campos y distintos oficios.
“Yo tendría que haber sido agricultor y ganadero”, reconoce entre risas.
Patricio Barbieri asegura que de su padre heredó valores fundamentales que todavía hoy intenta aplicar en su vida y en sus empresas: “la honestidad, la capacidad de trabajo, el orden y estar pensando qué necesita el otro”. Su padre, ligado al campo y al esfuerzo cotidiano, le enseñó la disciplina y la importancia de hacer las cosas con responsabilidad y compromiso.
De su madre, Amelia Rosa Berta —fallecida cuando él era muy joven—, quedó quizás una herencia más emocional y humana, vinculada al afecto familiar y a la sensibilidad social que atraviesa gran parte de su discurso. Aunque no pudo compartir muchos años con ella, la recuerda como parte esencial de sus raíces y de esa formación humana que luego reforzaron sus abuelos y distintos integrantes de la familia que ayudaron a criarlo durante su infancia.
Pero la vida lo fue llevando por otros caminos. Manejó camiones durante la crisis del 78, estudió técnico radiólogo, intentó veterinaria, después medicina y finalmente farmacia. Cada experiencia fue dejando una enseñanza.
Y entre todas esas figuras familiares, aparece un nombre que recuerda con especial admiración: su abuelo Berta.
“Era un adelantado”, dice. “Un genio”.
Cuenta que comenzó acopiando huevos para enviarlos en vagones a Buenos Aires, sembró tártago y llegó a tener cientos de hectáreas. Un hombre visionario que, según Barbieri, le dejó algo más importante que una herencia económica: la capacidad de mirar más allá.
“No se puede pensar solamente en ganar”
A diferencia de otros empresarios que hablan únicamente de números, Barbieri insiste constantemente en conceptos como dignidad, humanidad y servicio.
“No hay que pensar siempre en ganar”, afirma. “Hay que saber perder y entender qué necesita la sociedad”.
Esa mirada fue la que terminó moldeando el crecimiento de sus emprendimientos. Porque su llegada a Chajarí no fue producto de una fortuna previa ni de una estructura heredada. Al contrario.
Cuando volvió desde Salta —donde había trabajado en farmacias luego de estudiar en San Luis— llegó con la intención de abrir una farmacia. Pero detrás de ese proyecto ya venía gestándose algo más grande.
En Río Cuarto había conocido el funcionamiento de empresas de servicios sociales integrales. Allí entendió que muchas veces el verdadero negocio no estaba solamente en vender medicamentos, sino en resolver problemas humanos.
“Nosotros solucionamos problemas”, explica. “La gente viene con problemas, entonces no podemos crearle más problemas”.
La frase aparece varias veces a lo largo de la charla y parece ser casi una filosofía empresarial.
Dormir poco, trabajar mucho
Hoy las empresas vinculadas a Barbieri generan decenas de puestos laborales y prestan servicios médicos, de traslado y sepelios en gran parte de la región. Pero el comienzo estuvo muy lejos de esa estructura.
Durante años trabajó prácticamente sin descanso.
Atendía la farmacia, hacía trámites bancarios, limpiaba, acomodaba mercadería, manejaba vehículos y hasta preparaba cadáveres cuando había un servicio fúnebre.
“Fueron diez años de trabajo continuo, sin vacaciones”, recuerda.
Cuenta que dormía algunas horas y volvía al mostrador. Que salía corriendo de la farmacia para atender un sepelio. Que muchas veces iba al banco con recetas médicas en el bolsillo porque no tenía tiempo de soltarlas.
Ese esfuerzo, asegura, le permitió entender algo fundamental: todos los trabajos son importantes.
“Tan importante es el personal de limpieza como el que atiende al público”.
Por eso insiste tanto en la dignidad de los oficios. Habla con respeto del recolector de residuos, de las mucamas, del personal de limpieza y de los choferes. Porque él mismo pasó por casi todas esas tareas.
La salud como necesidad social
Uno de los momentos más interesantes de la entrevista aparece cuando explica por qué decidió avanzar hacia los servicios médicos y de emergencias.
Según Barbieri, el Estado no estaba cubriendo muchas necesidades básicas de la población. Y todavía hoy considera que eso sigue ocurriendo.
“El PAMI cada vez brinda menos servicios”, afirma.
A partir de esa percepción comenzó a desarrollar estructuras vinculadas a traslados, emergencias y cobertura social. Así nació “Siempre”, el sistema de emergencias médicas que creó junto a un socio. Poco después se largaría personalmente a lo que hoy es Barbieri Sevicios.
Chajarí, destaca, es una de las pocas ciudades entrerrianas con dos empresas habilitadas oficialmente como servicio de emergencias.
Pero lejos de quedarse en la cuestión empresarial, vuelve constantemente a una preocupación más humana: la atención de las personas.
Critica duramente el deterioro del sistema de emergencias en la vía pública y considera que muchas decisiones políticas terminaron perjudicando servicios fundamentales.
“Lo que le falta hoy a Chajarí es humanidad”, dispara en uno de los pasajes más fuertes de la charla.
Casa Barbieri nació casi por necesidad. Cuando Patricio Barbieri comenzó a desarrollar su sistema de servicios sociales y prepagos en Chajarí, los sepelios eran realizados por otras empresas locales mediante convenios. Durante un tiempo trabajó junto a Casa Monti, histórica funeraria de la ciudad, pero tras el fallecimiento de uno de sus responsables ese acuerdo se interrumpió. La calidad del servicio alternativo que encontró después no lo conformó y decidió crear su propia casa de sepelios. Así, en 1995, nació Casa Barbieri, con la idea de brindar una atención más humana, organizada y acorde a la visión de servicio integral que él pretendía desarrollar.
Visitá también nuestra web de Efemérides Chajarienses
Política, visión y desencanto
Barbieri nunca ocultó su interés por la política. Militó en Franja Morada durante sus años universitarios y se define como “alfonsinista antes que radical”.
Con el tiempo acompañó distintos espacios políticos y mantuvo diálogo con dirigentes de diferentes sectores. Pero su mirada actual es mucho más crítica que partidaria.
Habla de corrupción, de falta de planificación y de una política que muchas veces perdió sensibilidad social.
“En otros países pueden cambiar los gobiernos, pero el rumbo sigue siendo el mismo”, reflexiona al comparar Argentina con Chile o España.
También reconoce que muchos empresarios están atravesando momentos difíciles y que el ajuste económico golpea fuerte al movimiento comercial cotidiano.
Sin embargo, evita los fanatismos. Critica tanto al kirchnerismo como a sectores del actual gobierno y pide discutir los problemas con honestidad.
“Las críticas las hago con fundamento”, sostiene.
La herencia invisible
Quizás una de las cosas más interesantes que deja la charla no tenga que ver ni con ambulancias, ni con farmacias, ni con empresas.
Tiene que ver con la idea de legado.
Barbieri habla varias veces sobre la importancia de formar sucesores, de enseñar y de aprender a delegar. Reconoce que muchas grandes empresas familiares de Chajarí desaparecieron porque no lograron resolver ese traspaso generacional.
Y mientras cuenta cómo una de sus hijas avanza en medicina y psiquiatría, delega en otra (Emilia) el liderazgo empresarial. Patricio parece entender que el verdadero patrimonio no son solamente los bienes materiales.
Es también una forma de trabajar.
Una forma de mirar al otro.
Una manera de entender que detrás de cada empresa hay personas.
Y que el éxito, cuando no conserva humanidad, termina perdiendo sentido.
Patricio Barbieri Historia de Chajarí – FM del Este 100.5
- Patricio Barbieri: el empresario que transformó la necesidad en servicio para Chajarí
- Alejandro Farquharson: memorias de un Chajarí que producía, soñaba y crecía
- Se dictaron medidas de prohibición de fumigaciones en protección de vecinos de Colonia Ensayo y zonas aledañas
- Violento despiste en la Autovía 14: un auto terminó fuera de la calzada tras romper dos ruedas en un pozo
- Monteoliva encabezó en Tucumán el Consejo de Seguridad Interior Regional del NOA para fortalecer la lucha contra el narcotráfico y los vuelos ilegales
Únete a nuestro grupo de Telegram
Recibe las noticias más importantes directamente en tu móvil. Únete y participa con la comunidad.
Abre Telegram y únete al grupo: @fmdelestechajari
Ir a:























