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Operación sospecha: la acusación narco viral contra Rogelio Frigerio y la opereta que hay detrás

Operación sospecha: la acusación narco viral contra Rogelio Frigerio y la opereta que hay detrás

Operación Sospecha_ Frigerio bajo la lupa

Una columna radial reconstruye la trama de antecedentes judiciales, internas de poder y timing electoral que rodean el video que intenta vincular al gobernador con el narcotráfico.


La viralización de una acusación extrema reabrió viejas heridas de la política entrerriana. Antecedentes judiciales, revanchas de poder y clima electoral conforman el escenario que, según el análisis periodístico, explica el origen de la denuncia que sacudió la agenda pública.

Operaciones, fantasmas narco y política sucia: lo que deja la columna de Marcelo Brignardello sobre la acusación contra Rogelio Frigerio

En tiempos de viralización instantánea, la política argentina parece haber adoptado una nueva regla: si la acusación es lo suficientemente escandalosa, la prueba pasa a ser un detalle secundario.
La columna de Marcelo Brignardello en El Despertador se mete de lleno en ese territorio incómodo: el de las operaciones que buscan instalar sospechas antes que hechos.


Escuchá la tremenda columna del periodista Marcelo Brignardello en “El Despertador”


Y lo hace con una tesis clara: la acusación viral que intenta vincular al gobernador entrerriano con el narcotráfico no sería una denuncia, sino un capítulo más de la guerra política que dejó la causa narco de Paraná.

El clima perfecto para una bomba mediática

La acusación es brutal: un video viral que menciona al gobernador y al ministro de Seguridad como integrantes de una banda de exportación de droga.

Pero lo interesante no es la acusación en sí.
Lo interesante —y lo inquietante— es quién aparece detrás de la difusión.

La columna apunta directamente a Griselda Bordeira, exfuncionaria municipal condenada en la causa narco que sacudió a Paraná durante la gestión de Sergio Varisco y a Tavis Celis.

Y ahí empieza la clave editorial:
la denuncia no nace en el vacío. Nace dentro de una historia judicial pesada.


La herida abierta: la causa narco de Paraná

La columna reconstruye algo que en Entre Ríos nadie ignora: el escándalo narco municipal dejó presos, condenados y carreras políticas destruidas.

Ese episodio incluyó:

  • Funcionarios municipales
  • Policías
  • Operadores políticos
  • Narcotraficantes con vínculos directos con el poder

Y tuvo detenciones durante la gestión nacional de Patricia Bullrich, cuando la Policía Federal estaba conducida por Néstor Roncaglia.

Traducido al presente:
los actores del escándalo siguen existiendo, pero ya no tienen poder.

Y en política, perder poder suele venir acompañado de algo muy peligroso:
resentimiento.


Revanchas, internas y supervivencia política

La columna sugiere una lectura incómoda pero plausible:
tras las condenas y el cambio de gobierno provincial, quedaron sectores desplazados del poder.

Aparecen nombres que remiten al ciclo político anterior:

  • Sergio Urribarri
  • Mauro Urribarri
  • Rosario Romero

Y causas judiciales por corrupción vinculadas a Urribarri y el empresario Cardona Herreros.

No se trata de una enumeración casual: la columna dibuja un escenario donde la pérdida del control del aparato estatal deja heridos políticos.

Y los heridos políticos rara vez se retiran en silencio.

Leé también: Conexión narco y plan de sicarios: denuncian complot para asesinar a autoridades judiciales en Entre Ríos


El momento elegido no sería casual

Otro punto central del análisis: el timing.

El video aparece en clima electoral, con tensiones políticas elevadas y conflictos policiales latentes.
La columna menciona además el contexto nacional, con referencias a Sergio Massa y viejas declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner.

El mensaje implícito es fuerte:
la acusación no aparece cuando hay pruebas; aparece cuando hay campaña.

Y eso cambia completamente la lectura.


La lógica de la “bomba que no necesita pruebas”

El mecanismo que describe la columna es conocido en la política moderna:

  1. Se lanza una acusación extrema.
  2. Se viraliza antes de que pueda verificarse.
  3. La sospecha queda flotando.
  4. La desmentida llega tarde y sin impacto.

En ese esquema, la verdad deja de ser central.
Lo importante es instalar la duda.

Porque en la era digital, la reputación no se destruye con condenas judiciales.
Se destruye con videos virales.


Lo verdaderamente inquietante

Más allá de si la hipótesis de la columna es correcta o no, el fenómeno que describe es real y preocupante.

Cuando acusaciones de narcotráfico se convierten en herramientas de disputa política:

  • La gravedad del delito se banaliza.
  • La discusión pública se contamina.
  • La confianza social se erosiona.

Y la política entra en una zona peligrosa donde todo puede decirse sin consecuencias inmediatas.


La pregunta que queda flotando

La columna cierra con una idea que funciona como advertencia:

Hasta ahora, no hay confirmación judicial de las acusaciones virales.
Solo hay un video, actores con antecedentes judiciales y un contexto político explosivo.

Y la pregunta que queda abierta es incómoda:

¿Estamos frente a una denuncia… o frente a una operación?

En la Argentina de la posverdad, la diferencia importa más que nunca.

 

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