“La cuenta en dólares no cierra:” El dilema fiscal y cambiario del gobierno
Análisis y diagnóstico de Matías Surt sobre el Presupuesto 2026, la economía de Javier Milei y los vetos en el Congreso argentino.
La reciente presentación del Presupuesto 2026 por parte del presidente Javier Milei llega en un contexto de tensión política y financiera: mientras el Ejecutivo proclama equilibrio fiscal, el mercado y buena parte del país registran señales de desbalance en la cuenta de dólares, y el Congreso ha ido desactivando vetos presidenciales sobre leyes sociales y de reparto de recursos. En esta nota sintetizo y profundizo —a partir de la entrevista con el economista Matías Surt— las causas estructurales del malestar, las implicancias de las revocaciones de vetos y los escenarios plausibles para los próximos meses.
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Qué dijo Matías Surt (puntos clave)
Matías Surt trazó una distinción central que conviene mantener presente: hay una cuenta en pesos (la que mide gasto público vs recaudación, donde el Gobierno hoy exhibe un equilibrio o superávit primario según sus cálculos) y una cuenta en dólares (la que mide si el país, en su conjunto, genera suficientes divisas para financiar importaciones, turismo y vencimientos de deuda). Surt advirtió que, aunque la política fiscal haya avanzado hacia el equilibrio primario, la cuenta de dólares “no cierra”: se consumen más dólares de los que se generan y las reservas del Banco Central están muy ajustadas.
De ese diagnóstico derivan tres conclusiones prácticas:
- que la apreciación inicial del peso y la rápida baja de inflación fueron posibles a costa de gastar reservas (o permitir desequilibrios externos);
- que la apertura de importaciones combinada con el mantenimiento de retenciones es una incoherencia política-económica que penaliza exportadores (y, por ende, la llegada de dólares);
- y que si el tipo de cambio debe encontrar un nuevo punto de equilibrio más alto, ello permitiría reducir las tasas nominales que hoy son extremas como instrumento para desalentar la dolarización del ahorro.
Los hechos políticos contemporáneos que tensionan el cuadro
En las últimas semanas el Congreso marcó un contrapeso decisivo al Ejecutivo: la Cámara de Diputados rechazó el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad (votación de agosto) y, más recientemente, el Senado rechazó el veto a la ley que incorpora los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) a la masa coparticipable. Estas decisiones —con mayoría suficiente en ambas cámaras en distintos momentos— aumentan la incertidumbre sobre el financiamiento y obligan a recalcular el escenario fiscal.
Paralelamente, el Gobierno presentó el proyecto de Presupuesto 2026 con previsiones oficiales de superávit primario y cifras macro (inflación proyectada, tipo de cambio objetivo, partidas para jubilaciones, salud y educación) que buscan estabilizar la narrativa fiscal del Ejecutivo, pero que ya chocan con la realidad política: la pérdida de control sobre algunos vetos obliga a preguntas inmediatas sobre la fuente de financiamiento de esos gastos.
Cómo traduce esto el mercado y por qué la reacción fue la que fue
Las revocaciones de vetos y la evidencia de que la cuenta de dólares no está cerrando confluyeron con señales financieras: el peso volvió a debilitarse y el Banco Central tuvo que intervenir, vendiendo reservas para contener la caída, según reportes recientes. Los actores financieros empezaron a poner precio al mayor riesgo político y al costoso financiamiento que implicaría cubrir nuevas erogaciones aprobadas por el Congreso.
En la entrevista, Surt explicó que esa dinámica explica por qué hoy hay tasas nominales extraordinariamente altas: son un instrumento para frenar la compra de dólares por parte de la gente. Sin embargo, sostuvo que si el dólar sube hacia un nuevo punto de equilibrio, la presión sobre las tasas debería (y podrá) moderarse, permitiendo tasas reales menos traumáticas para la actividad.



- Evolución del tipo de cambio oficial (ARS/USD): muestra la presión cambiaria creciente desde comienzos de 2025.
- Reservas internacionales netas del BCRA: refleja la erosión constante de divisas, clave en el diagnóstico de Matías Surt.
- Tasa de interés de referencia: evidencia la política de tasas extremadamente altas que busca contener la dolarización, pero con costos para la actividad.
La contradicción de las políticas comerciales y fiscales
Un tramo robusto de la conversación con Surt se centró en la incoherencia: abrir importaciones sin retocar (o, peor, manteniendo) retenciones significa trasladar al país la carga de mayor demanda de dólares sin dar incentivos reales a quienes generan divisas (los exportadores). Surt trazó un paralelismo histórico: la apertura en los ’90 fue acompañada de eliminación de retenciones, lo que generó incentivos de oferta externa; hoy, según Surt, se está pidiendo que lleguen dólares sin quitar el gravamen que desincentiva su producción.
Esa asimetría explica la velocidad con la que la cuenta de dólares se tensiona: demanda creciente (importaciones, turismo emisivo, vencimientos de deuda) y oferta estancada o penalizada. El resultado es una presión alcista sobre el tipo de cambio y una erosión de reservas si el Central intenta sostener la banda cambiaria artificialmente.
Financiamiento de las leyes y la responsabilidad compartida
Surt puso el foco además en la ramificación política: el Ejecutivo tiene responsabilidad por postergar debates y por gobernar en muchos casos sin diálogo; el Congreso, por su parte, incurre en oportunismo si convierte demandas legítimas (universidades, salud, prestaciones por discapacidad) en paquetes que no tienen financiamiento real. Esa combinación, dijo Surt, encarece la solución: votar aumentos o reestablecer prestaciones en contextos de restricciones de reservas y alto costo de financiamiento implica —si no hay acuerdos previos— emitir dinero o usar caminos que tensionan más la economía.
Esa lectura política encuentra correlato en la crónica de los últimos días: la derrota legislativa del Ejecutivo en varios frentes ha sido seguida por reacciones del mercado (ajustes cambiarios y ventas por parte del Central), señalando que la gobernabilidad fiscal y la construcción de consensos son factores críticos para sostener cualquier plan de ajuste.
Escenarios probables (a corto y mediano plazo)
A partir de la entrevista y de los hechos observables, puede dibujarse un mapa de riesgo:
- Escenario A — Ajuste ordenado con negociación: el Gobierno logra acuerdos con gobernadores y bloques clave para financiar las leyes aprobadas (p.ej. readecuación de partidas, reasignaciones, o compensaciones vía streamlining de gasto) y simultáneamente acepta un tipo de cambio algo más alto. Bajo este escenario, la tensión cambiaria se reduce con una baja gradual de tasas y la economía encuentra margen para crecer moderadamente. (Hipótesis que requiere capacidad de diálogo político.)
- Escenario B — Ajuste abrupto o desordenado: el Ejecutivo insiste en contener el dólar a costa de reservas o de tasas extremadamente altas; la pérdida de reservas y la presión sobre la cuenta externa se traducen en nuevas devaluaciones bruscas y mayor volatilidad. Aquí las tasas podrían subir y bajar de forma errática, afectando inversión y consumo.
- Escenario C — Estancamiento político-económico: el Congreso y el Ejecutivo entran en un ciclo de medidas contradictorias (vetos, reversiones, decretos) que envían señales mixtas al mercado; la incertidumbre persiste y la actividad se enfría.
Matías Surt apuesta por un desenlace intermedio: que, tarde o temprano, el dólar encuentre un nuevo piso y que eso habilite la reducción de tasas; pero advierte que la magnitud y rapidez de ese ajuste dependerán del resultado electoral y de la capacidad del Gobierno para construir alianzas.
Recomendaciones concretas (síntesis de Surt + análisis periodístico)
- Priorizar la coherencia política-económica: abrir importaciones sin políticas de incentivo a la exportación es un error contradictorio. Si se liberaliza, debe revisarse la carga impositiva a las exportaciones para no asfixiar a quienes traen dólares.
- Negociar financiamiento para las leyes sociales: el Congreso puede legitimar reclamos; la clave es que lo haga con trazabilidad financiera (fuentes claras de financiamiento y plazos). El Gobierno debe ofrecer alternativas presupuestarias o instrumentos redistributivos menos nocivos para la cuenta de dólares. (Véanse las votaciones recientes: rechazo a vetos en Diputados y Senado).
- Aceptar un sendero cambiario más realista: permitir que el tipo de cambio se acomode facilita la normalización de tasas y reduce la presión sobre las reservas; ese camino exige, eso sí, una comunicación pública creíble y consensos básicos con el Congreso.
La entrevista con Matías Surt —combinada con los hechos parlamentarios y la reacción del mercado— retrata una realidad doble: por un lado, un Gobierno que muestra avances en la contabilidad en pesos; por el otro, un país que sigue sin generar dólares en la cantidad necesaria para mantener la estrategia externa actual. Las revocaciones de vetos por parte del Congreso complican aún más la ecuación: traen justicia social y respuesta a reclamos legítimos, pero obligan a una discusión franca sobre cómo financiarlos sin profundizar los desequilibrios externos.
Si hay una lección política y económica en este cruce es clara: la solidez macro no se construye sólo con ajustes en la cuenta de pesos; requiere simultáneamente una estrategia creíble para la cuenta de dólares y un mínimo de gobernabilidad parlamentaria. Matías Surt lo sintetiza en términos crudos: “se arregló la cuenta de pesos, pero la cuenta de dólares no cierra” — y mientras eso no esté resuelto, cualquier política corre el riesgo de ser temporaria.
Matías Surt es Socio Director y Economista Jefe en Invecq Consulting S.A.
FM del Este 100.5
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