Salvarredy 1024 Chajarí
+54 9 3456 622584
fmdeleste@live.com.ar

Malvinas: la advertencia de un veterano de guerra frente al nuevo escenario internacional

Malvinas: la advertencia de un veterano de guerra frente al nuevo escenario internacional

Navitas Petroleum

Carlos Corsini, veterano de la Guerra de Malvinas e integrante de la Confederación de Combatientes, cuestionó que el reclamo de soberanía vuelva a ocupar el centro del discurso político sin estar acompañado por una verdadera política de Estado.

#Malvinas #VGMCarlosCorsini #ConfederacionCombatientesMalvinas

En diálogo con “El Despertador”, sostuvo que los veteranos no fueron convocados por el Gobierno y advirtió sobre los riesgos de confundir declaraciones internacionales con avances concretos en la recuperación de las islas.


La cuestión Malvinas volvió a instalarse en el centro de la agenda política argentina, pero esta vez lo hizo en un escenario internacional particularmente complejo. Las declaraciones de Donald Trump acerca de una eventual revisión de la posición estadounidense sobre las islas, el discurso pronunciado por Javier Milei en cadena nacional, las nuevas tensiones con el Reino Unido y el avance de los proyectos de explotación hidrocarburífera en el Atlántico Sur abrieron un debate que excede largamente las tradicionales declaraciones de soberanía.

En ese contexto, la mirada de quienes combatieron en 1982 adquiere un peso particular.

Carlos Corsini, veterano de guerra e integrante de la Confederación de Combatientes de Malvinas de la República Argentina, participó en el Congreso que esa organización realizó recientemente en Buenos Aires y fue entrevistado en “El Despertador”, de FM del Este 100.5, para explicar qué discutieron los veteranos y por qué decidieron fijar una posición pública ante el nuevo escenario.


Escuchá la entrevista al VGM Carlos Corsini (puede tardar unos segundos en cargar)


La Confederación reúne, según explicó Corsini, a instituciones que representan aproximadamente al 80% de los combatientes de Malvinas nucleados en organizaciones de veteranos. El documento elaborado por la entidad fue difundido antes del discurso presidencial y posteriormente ratificado mediante una proclama.

El mensaje fue deliberadamente cuidadoso: acompañar cualquier política de Estado que contribuya efectivamente a fortalecer la Argentina y a defender sus derechos soberanos, pero advertir al mismo tiempo contra las declaraciones improvisadas, las concesiones innecesarias y cualquier utilización electoral de la causa Malvinas.

No se trata, por lo tanto, de una oposición automática a cualquier iniciativa del Gobierno. La posición expresada por los veteranos es otra: la recuperación de la soberanía requiere una estrategia sostenida, y no puede depender de una declaración presidencial ni de las palabras de un mandatario extranjero.

El discurso que todos quieren escuchar

Corsini reconoce que el mensaje pronunciado por Milei contiene aquello que una parte importante de la sociedad argentina esperaba escuchar: una reivindicación explícita de Malvinas y una reafirmación del reclamo de soberanía.

Pero precisamente allí aparece la principal preocupación de la Confederación.

El veterano sostiene que la Argentina lleva 44 años construyendo una determinada política alrededor de la causa y que cualquier modificación debería inscribirse dentro de una política de Estado coherente. En ese sentido, cuestiona que el discurso presidencial no haya abordado algunos de los instrumentos jurídicos y políticos que, a su juicio, resultan fundamentales para comprender la situación actual, entre ellos los acuerdos conocidos como Pacto Foradori-Duncan y los Acuerdos de Madrid.

La observación de Corsini apunta a una cuestión de fondo: no alcanza con reivindicar la soberanía en un discurso si, al mismo tiempo, la política exterior y económica mantiene estructuras que los veteranos consideran perjudiciales para ese objetivo.

Su crítica no se limita al actual gobierno. De hecho, durante la entrevista recordó que algunos de los instrumentos que cuestiona fueron establecidos durante administraciones anteriores. Su referencia al Tratado de Madrid y a la relación económica con el Reino Unido apunta precisamente a esa continuidad histórica.

Para Corsini, Malvinas no puede ser analizada de manera aislada respecto de la política económica, energética, militar y diplomática de la Argentina.

Una advertencia frente a las palabras de Trump

El otro elemento que atraviesa la entrevista es la declaración de Donald Trump acerca de una posible revisión de la neutralidad estadounidense sobre Malvinas.

Para Corsini, existe una diferencia fundamental entre que Washington revise su posición y que Estados Unidos adopte una política favorable a la soberanía argentina.

Hasta el momento, sostiene, lo que existe son declaraciones. No hay un tratado, un compromiso formal ni una decisión estadounidense que permita afirmar que Washington haya resuelto respaldar la posición argentina.

La prudencia que reclama Corsini coincide con el contenido de la propia declaración de Trump: el presidente estadounidense dijo que revisaría su posición, pero no anunció el reconocimiento de la soberanía argentina.

Por eso, el veterano cuestiona que en la Argentina se construya una expectativa política a partir de expresiones que todavía no se transformaron en decisiones concretas.

La advertencia resulta particularmente relevante porque la política exterior de las grandes potencias responde, en última instancia, a sus propios intereses. Para Corsini, creer que Estados Unidos abandonará a su aliado histórico simplemente porque la cuestión Malvinas vuelve a ocupar la agenda internacional constituye, como mínimo, una interpretación apresurada.

La lectura adquiere mayor relevancia cuando se incorpora al análisis lo señalado por José Abdala en otra entrevista realizada por “El Despertador”: la posibilidad de que Washington esté utilizando la cuestión Malvinas como herramienta de presión sobre Londres para que el Reino Unido incremente su capacidad militar y asuma mayores responsabilidades estratégicas en el Atlántico Sur.

Para Corsini, esa hipótesis merece ser observada con atención porque modifica la pregunta. Ya no se trataría solamente de determinar si Estados Unidos está más cerca de la posición argentina, sino de preguntarse qué intereses estadounidenses están detrás de la revisión de su posición sobre las islas.


Leé también

Pax Silica La nueva geopolitica

Importante leer : Los intereses geopolíticos de EEUU en nuestro territorio. IA, Patagonia, Súper Rigi, Ley de tierras. Enterate de todo en esta entrevista

Pax Silica Argentina: La nueva geopolítica


Los veteranos, fuera de la mesa de discusión

Uno de los aspectos más contundentes de la entrevista aparece cuando Corsini explica que la Confederación de Combatientes no fue recibida por el Gobierno nacional.

“Nosotros somos totalmente ignorados”, afirmó al referirse a la ausencia de reuniones con las instituciones que representan a los veteranos.

La afirmación adquiere una dimensión política particular. Malvinas constituye probablemente una de las causas nacionales con mayor capacidad de atravesar las diferencias partidarias. Los veteranos fueron protagonistas directos de la guerra y, durante más de cuatro décadas, distintas organizaciones han participado en debates sobre memoria, soberanía, defensa, diplomacia y política exterior.

Por eso, para Corsini resulta difícil comprender que una administración que vuelve a colocar Malvinas en el centro de su discurso no incorpore a las organizaciones de excombatientes al proceso de discusión.

La cuestión no es meramente simbólica. Si la Argentina pretende desarrollar una verdadera política de Estado sobre Malvinas, ¿quiénes deberían participar de su diseño? ¿Solamente funcionarios y especialistas? ¿El Congreso? ¿Las Fuerzas Armadas? ¿Las provincias del Atlántico Sur? ¿Los veteranos? ¿Las organizaciones científicas y productivas?

Para Corsini, esa construcción debe ser colectiva y permanente.

La soberanía también se juega en la energía

El tramo más profundo de la entrevista aparece cuando el veterano abandona momentáneamente la coyuntura política y vincula Malvinas con un concepto más amplio de soberanía: la capacidad de un país para controlar sus recursos estratégicos.

Corsini recupera la figura del general Enrique Mosconi y la creación de YPF como parte de una concepción de soberanía energética. Su argumento es que la soberanía territorial no puede separarse del control de los recursos naturales.

Desde esa perspectiva, el desarrollo petrolero en la Cuenca de Malvinas adquiere una dimensión que excede el conflicto diplomático.

Corsini asegura haber trabajado en exploración offshore en la zona durante finales de los años 80 y principios de los 90 y sostiene que la Cuenca de Malvinas constituye uno de los grandes reservorios petroleros del planeta. Durante la entrevista menciona estimaciones de varios cientos de millones de barriles y vincula ese potencial con el interés que existe actualmente sobre el área.

Aquí aparece una de las transformaciones más importantes de la cuestión Malvinas.

Durante décadas, la disputa estuvo concentrada fundamentalmente en la soberanía territorial y la dimensión militar. Hoy, el desarrollo de proyectos hidrocarburíferos agrega un componente económico de enorme magnitud.

El proyecto Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, prevé una primera etapa de producción de aproximadamente 50.000 barriles diarios y mantiene 2028 como objetivo para comenzar la extracción. La documentación de las empresas ubica el punto de equilibrio del proyecto por debajo de los 24 dólares por barril, lo que demuestra su atractivo económico. (rockhopperexploration.co.uk)

En otras palabras, el futuro de Malvinas ya no puede analizarse únicamente en términos de una disputa territorial heredada de 1833.

Hay recursos concretos, inversiones multimillonarias y empresas que están construyendo un proyecto energético de largo plazo.

Un petróleo que necesita infraestructura

Corsini introduce otro elemento de enorme importancia: la necesidad de infraestructura continental para hacer viable la explotación offshore.

Según explicó durante la entrevista, las condiciones operativas de la Cuenca de Malvinas hacen que el soporte logístico continental tenga un valor estratégico para las compañías que desarrollen los proyectos.

Esto coloca a Tierra del Fuego en una posición particularmente sensible.

La provincia no solamente constituye el territorio argentino más próximo al archipiélago. También puede convertirse en un nodo logístico fundamental para las actividades marítimas, energéticas y científicas del extremo sur.

De allí que el debate sobre la infraestructura portuaria de Ushuaia y sobre la presencia argentina en Tierra del Fuego tenga una importancia que excede cualquier disputa administrativa.

Corsini recordó durante la entrevista un episodio reciente relacionado con el ingreso de un buque de bandera británica al puerto de Ushuaia para realizar una operación comercial vinculada con hidrocarburos. Según su relato, la situación se produjo luego de la intervención del Gobierno nacional sobre el puerto.

El episodio, más allá de las circunstancias específicas que deberán ser documentadas oficialmente, expone una contradicción que merece ser discutida: mientras la Argentina reafirma diplomáticamente su reclamo sobre Malvinas, determinadas actividades económicas vinculadas con el Reino Unido continúan desarrollándose en el espacio continental argentino.


Buque petrolero Promise, de bandera británica y dedicado al transporte de crudo, amarrado en el puerto de Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego, que incluye a Malvinas

El Gobierno Nacional intervino “casualmente” el puerto de Ushuaia y ahora Tierra del Fuego denuncia amarre de un buque petrolero de bandera británica en Ushuaia


La soberanía no se sostiene solamente con discursos

Este es, en definitiva, el eje que atraviesa toda la intervención de Corsini.

El veterano no cuestiona que el Gobierno vuelva a hablar de Malvinas. Lo que cuestiona es que la causa pueda reducirse a un discurso presidencial o convertirse en una herramienta de coyuntura.

La proclama de la Confederación fue explícita al respecto: acompañar las políticas serias, permanentes y coherentes que defiendan la soberanía, pero rechazar cualquier intento de utilizar Malvinas como instrumento de negociación política o electoral.

Para Corsini, la Argentina necesita reconstruir algo más profundo que una política exterior.

Necesita recuperar una idea de soberanía que abarque el territorio, los recursos naturales, la energía, la ciencia, la industria y la capacidad de defensa.

En su visión, un país que pierde sus científicos, debilita su estructura industrial y deja deteriorar sus capacidades estratégicas difícilmente pueda sostener una política soberana en el largo plazo.

La afirmación tiene una consecuencia política evidente: la cuestión Malvinas no puede separarse de la Argentina que existe en el continente.

La soberanía sobre las islas puede reclamarse en Naciones Unidas, en los foros internacionales y en cada discurso presidencial. Pero, para que ese reclamo tenga capacidad efectiva de proyectarse hacia el futuro, también se necesita un Estado capaz de sostenerlo.

Una causa que Corsini teme que termine debilitada

Hay una frase de Corsini que resume probablemente su mayor preocupación.

Durante la entrevista sostuvo que Malvinas constituye una de las pocas causas capaces de unir a los argentinos alrededor de una expresión común de identidad nacional. Y advirtió que determinadas políticas podrían terminar destruyendo precisamente ese elemento de unidad.

La advertencia excede al Gobierno de turno.

Porque si Malvinas se transforma en patrimonio exclusivo de una fuerza política, pierde precisamente aquello que la convirtió durante décadas en una causa nacional.

Los veteranos parecen estar reclamando algo distinto: que la cuestión deje de ser utilizada como un recurso político episódico y vuelva a ocupar el lugar de una política de Estado sostenida por sucesivos gobiernos, independientemente de sus diferencias ideológicas.

En ese punto, la discusión actual adquiere una importancia particular.

La Argentina vuelve a tener frente a sí una oportunidad diplomática derivada del cambio de posición que Trump dejó entrever. Al mismo tiempo, el Reino Unido conserva el control efectivo de las islas, avanza con sus proyectos energéticos y mantiene una presencia militar permanente. Estados Unidos observa el Atlántico Sur desde una perspectiva estratégica marcada por su competencia global con China y por la necesidad de redefinir el papel de sus aliados.

Argentina, mientras tanto, intenta reconstruir capacidades militares y estratégicas y proyecta nuevas infraestructuras en Tierra del Fuego.

El escenario es, por lo tanto, mucho más complejo que el de una simple disputa bilateral.

El desafío que dejan los veteranos

La entrevista con Carlos Corsini deja una conclusión que debería ser considerada más allá de las simpatías o rechazos hacia el Gobierno de Javier Milei.

Si existe realmente una nueva oportunidad para la causa Malvinas, esa oportunidad no puede descansar exclusivamente en las declaraciones de Donald Trump ni en un discurso presidencial.

Necesitará diplomacia, capacidad militar, desarrollo científico, infraestructura, soberanía energética, presencia efectiva en el Atlántico Sur y, sobre todo, continuidad.

También necesitará que la discusión sea suficientemente amplia como para incorporar a quienes combatieron, a quienes durante décadas estudiaron el conflicto y a quienes deberán sostener la política argentina en el futuro.

Corsini no está planteando que la Argentina deba rechazar cualquier acercamiento internacional. Su planteo es más exigente: que cualquier acuerdo, alianza o estrategia sea evaluado desde los intereses argentinos y no al revés.

En un momento en que Estados Unidos parece dispuesto a revisar una posición histórica, Reino Unido enfrenta presiones para aumentar su capacidad militar y las empresas petroleras se preparan para explotar recursos en aguas próximas a las islas, esa distinción resulta fundamental.

Porque la pregunta ya no es solamente qué dijo Trump, qué dijo Milei o qué responderá Londres.

La pregunta que dejan los veteranos es mucho más profunda:

¿Argentina está construyendo una estrategia propia para recuperar la soberanía sobre Malvinas o simplemente está ingresando, como una pieza más, en una nueva disputa geopolítica por el control del Atlántico Sur?

La respuesta, sostiene Carlos Corsini, no puede encontrarse en una cadena nacional ni en una declaración extranjera.

Deberá encontrarse en los hechos y, sobre todo, en la capacidad de la Argentina para construir una política de Estado que sobreviva a los gobiernos y mantenga intacto el objetivo que los veteranos consideran irrenunciable: recuperar el ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes.

FM del Este 100.5

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

🔍