Falleció la cabo primero Eloisa Hollote tras dispararse frente al 911 de Paraná
La agente de 35 años había sido internada en grave estado tras un intento de suicidio. Su muerte reaviva la alarma por la salud mental en las fuerzas de seguridad de la provincia.
Este martes se confirmó el fallecimiento de la cabo primero Eloisa Hollote, de 35 años, quien en la tarde del lunes se había disparado con su arma reglamentaria en la cabeza, dentro de su vehículo, estacionado frente a la sede del 911 en la ciudad de Paraná.
La trágica escena ocurrió alrededor de las 18 horas, frente a la sede operativa, a donde la mujer llegó en su automóvil y, según las primeras versiones, tras un breve encuentro con su pareja —también integrante de la fuerza— tomó la drástica decisión.
Hollote fue trasladada de urgencia al Hospital San Martín, donde fue internada en estado crítico con graves lesiones en la zona craneal. Pese a los esfuerzos médicos, falleció en las últimas horas, generando un profundo pesar en toda la fuerza policial y en la comunidad entrerriana.
La agente se encontraba bajo tratamiento por estrés, y se supo que debía entregar su arma reglamentaria en las próximas horas. El dato vuelve a encender la alarma en torno a la contención emocional y psicológica dentro de la Policía de Entre Ríos.
¿Qué está pasando con los efectivos policiales?
La muerte de la cabo Hollote no es un caso aislado. En lo que va del año, varios efectivos de la Policía de Entre Ríos han protagonizado episodios similares, con desenlaces fatales. Los casos se repiten y las preguntas se multiplican: ¿cuántos más deben morir para que se adopten políticas serias de cuidado emocional y salud mental en las fuerzas?
La tarea policial, exigente y muchas veces ingrata, exige una preparación emocional que no siempre es acompañada por el sistema. El estrés, la presión, las condiciones laborales y, en muchos casos, la falta de apoyo institucional, derivan en crisis que pueden tener consecuencias irreversibles.

El texto en la imagen publicada por Primicias Paraná, denuncia una situación profundamente injusta que enfrentan muchos efectivos policiales en Entre Ríos: aquellos que reconocen estar atravesando situaciones de estrés o problemas de salud mental, y buscan ayuda profesional, se ven castigados en lugar de ser acompañados. Al declarar su estado, se les retira el arma reglamentaria como parte del protocolo, lo que automáticamente les impide cumplir funciones adicionales, un recurso económico clave para muchos. Como consecuencia, ven reducidos sus ingresos justo en un momento de vulnerabilidad, lo que no solo empeora su situación emocional, sino que desincentiva a otros agentes a pedir ayuda por miedo a las represalias económicas. Esta lógica punitiva, más que preventiva o protectora, refleja un sistema que castiga la fragilidad humana en lugar de contenerla, y exige una profunda revisión por parte del Estado y del Ministerio de Seguridad.
SOS VIDA: S.O.S. Vida: Asistencia y prevención del suicidio en Chajarí
Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS): Información sobre prevención del suicidio: https://www.paho.org/es/temas/salud-mental-prevencion-suicidio. Línea de ayuda en Argentina: *4141 – No estás solo/a. Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH): Recursos en español: https://www.nimh.nih.gov/health/topics/suicide-prevention-spanish
Organismos de derechos humanos, profesionales de la salud y familiares de efectivos vienen advirtiendo sobre esta realidad. La pérdida de Eloisa —una joven madre, compañera y servidora pública— debe ser un llamado urgente a la acción.
La Necesidad de la Salud Mental
Uno de los aspectos más importantes que emerge de esta tragedia es la necesidad urgente de atender la salud mental. La policía ha confirmado que brindará apoyo psicológico a la familia de Eloisa, una medida vital para ayudarles a sobrellevar este dolor. Sin embargo, esto también subraya la importancia de tener acceso a servicios de salud mental preventivos y accesibles para todos. Las conversaciones sobre la salud mental deben normalizarse, y las personas deben sentirse seguras y apoyadas al buscar ayuda cuando la necesiten.
Un pedido de cambio
La sociedad no puede seguir naturalizando estas tragedias como si fueran hechos inevitables. Se requiere de protocolos eficaces, de seguimiento profesional constante, y sobre todo, de una transformación profunda en el abordaje institucional del bienestar psicológico en las fuerzas de seguridad.
Hoy Entre Ríos despide a una de sus servidoras públicas con dolor y consternación. Que su muerte no sea en vano. Que marque el inicio de un compromiso real para cuidar a quienes nos cuidan.
FM del Este 100.5
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