YPF, espejo del estado y de las consecuencias del kirchnerismo

Fernández y CFK se reunieron para celebrar a la petrolera estatal. Reestatizada en forma ruinosa y sin capacidad de cubrir la demanda de gasoil, YPF es la imagen perfecta del fracaso “K”

Históricamente los populismos han tenido un fuerte componente escenográfico: movilizaciones multitudinarias, marchas con o sin antorchas, el diálogo entre el líder y la masa en la plaza, etcétera. El kirchnerismo es uno de los más claros ejemplos de que hasta un velorio bien representado se puede convertir en un formidable éxito político.

Por eso en medio de la crisis, al gobierno se le ocurrió escenificar un reencuentro público entre presidente y vice en el centenario de YPF, empresa que constituye el espejo más fiel de la parábola kirchnerista.

Desde que Cristina Kirchner la reestatizó hace una década perdió el 90% de su valor de mercado; sus acciones valían entonces 35 dólares, ahora 4,70. La devaluación electoral de CFK corrió en paralelo hasta el punto de que necesitó poner un candidato/señuelo a presidente para recuperar el poder y ahora no sabe qué hacer con él, además de amonestarlo en público.

En 2012 el discurso oficial insistía con que la expropiación del 51% de las acciones iba a ser prácticamente gratis. Finalmente la aventura terminó costándole al estado argentino 5.000 millones de dólares sin contar los juicios en Nueva York.

Para justificar la operación se usó como argumento que la española Repsol no producía para poder aumentar los precios. Se habló de la necesidad de asegurar el autoabastecimiento.

Diez años después, al cumplirse el centenario de la empresa, ocho provincias del Norte sufrieron desabastecimiento de gasoil, lo que complicó su actividad productiva, y persisten las dudas sobre la provisión de gas para el invierno. No se sabe de dónde van a salir los dólares para pagar la importación.

Respecto de los precios de la petrolera estatal tampoco la reestatización trajo buenas noticias. En lapsos cada vez más cortos los usuarios se encuentran con aumentos en los surtidores.

Este fracaso en YPF reproduce en escala menor el de la gestión integral de los sucesivos gobiernos “k” que tras veinte años han dejado a la economía frente a otra crisis de mal pronóstico y que expone a la vicepresidenta a perder nuevamente el poder. De allí su toma de distancia de Alberto Fernández y las críticas insistentes que en lugar de la esperada reconciliación volvieron a oírse en Tecnópolis.

Fernández fue vapuleado en público. La vice le echó en cara su alianza con el grupo Techint (ver Visto y Oído) y le exigió que “use la lapicera” a favor de la sociedad, no de los empresarios. No sólo lo aísla políticamente, sino que además le veta los socios corporativos que consigue para apoyar su gestión.

La vice también le exigió que cuide los dólares de las reservas, esto es, que refuerce el cepo al sector privado. En este punto no le falta cierta razón. Ve con inquietud los últimos datos del comercio exterior y de las reservas del BCRA. Durante mayo ingresaron por exportaciones agrícolas casi 5 mil millones de dólares. Un tercio más que en igual período de 2021. Pero en ese lapso las reservas del BCRA aumentaron sólo 790 millones. A eso se refería cuando dijo que “el apoderarse de las reservas” se había convertido en un “deporte nacional” que el presidente no frena. Le pasó a Fernández en exclusiva la responsabilidad de una eventual corrida cuando las liquidaciones del campo bajen en el segundo semestre.

Como resultado de ese nuevo encontronazo entre Presidente y vice, le fue pedida la renuncia al ministro Kulfas por una operación de prensa contra Cristina Kirchner.

Otra mala noticia para el presidente (aunque de menor cuantía si se la compara con las que le da su vice) consistió en que la oposición unió fuerzas la semana pasada para avanzar con la ley de boleta única, rechazada tenazmente por el oficialismo. En eso no hay grieta entre el Fernández y CFK porque el actual sistema le da al peronismo una ventaja importante. Para derrotarlo los candidatos con poca estructura de punteros deben superar el escollo del robo de boletas.

Esta rémora quedó amenazada con la aprobación de un dictamen de mayoría en comisión de Diputados, suscripto por Juntos por el Cambio, el lavagnismo y otros sectores minoritarios.  Además de conseguir el dictamen la oposición anunció que con 131 o 132 votos está en condiciones de sancionarlo en el recinto.

La respuesta del oficialismo osciló entre considerar innecesaria la reforma hasta avisar que la sociedad está preocupada por otras necesidades más urgentes, ignorando el detalle de que es el gobierno el encargado de satisfacer esas necesidades en lugar de esgrimirlas como una excusa para mantener el “statu quo”.

Al margen de las chicanas, el proyecto avanzó y es probable su sanción en Diputados. Pero en el Senado se encontrará con la oposición de Cristina Kirchner, que defenderá su bastión del conurbano contra cualquier riesgo de que la máquina electoral del peronismo pueda quedar inservible. En este caso no hace falta ninguna unidad del oficialismo; alcanza con que le funcione el instinto de conservación.

Sergio Crivelli  @CrivelliSergio

Fuente: La Prensa


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