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Venezuela necesita de todos: cómo colaborar con quienes hoy cocinan esperanza entre los escombros

Venezuela necesita de todos: cómo colaborar con quienes hoy cocinan esperanza entre los escombros

Ayuda para Venezuela

Un grupo de casi 700 cocineros voluntarios mantiene en pie una inmensa red de ayuda para las víctimas del terremoto. La emergencia ya no ocupa los titulares, pero miles de personas siguen dependiendo de un plato de comida para sobrevivir.

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Cocineros solidarios

Hay tragedias que conmueven al mundo durante unos días y luego desaparecen de la conversación pública. Las imágenes dejan de abrir los noticieros, las redes sociales encuentran un nuevo tema del momento y la sensación es que todo comienza lentamente a volver a la normalidad. Sin embargo, para quienes perdieron a sus seres queridos, su hogar o incluso una parte de su cuerpo, la normalidad es un horizonte todavía muy lejano.

Eso es exactamente lo que ocurre hoy en Venezuela.

En una entrevista concedida a El Despertador, por FM del Este 100.5, la chef venezolana Ramalleb Vieira describió con una mezcla de serenidad y fortaleza el trabajo que, junto a cientos de voluntarios, lleva adelante desde que el terremoto golpeó a miles de familias. Su relato no estuvo cargado de dramatismo; no hizo falta. Bastó con escuchar la realidad cotidiana de quienes intentan sostener una ayuda que, lejos de disminuir, resulta cada día más necesaria.

Vieira coordina un equipo integrado por cocineros profesionales, estudiantes de gastronomía y voluntarios que decidieron poner su oficio al servicio de quienes lo perdieron todo. No pertenecen a ninguna organización internacional ni reciben financiamiento institucional. Son personas comunes que entendieron que, frente a una emergencia de semejante magnitud, quedarse de brazos cruzados no era una opción.

Actualmente trabajan desde dos cocinas comunitarias instaladas en La Guaira, donde preparan entre mil y mil doscientas raciones diarias destinadas a familias refugiadas, equipos de rescate y voluntarios que continúan trabajando en las zonas más afectadas. Detrás de esa tarea hay casi setecientos cocineros que se organizan por turnos para mantener funcionando una estructura que depende exclusivamente de la solidaridad de la gente.

Pero sostener ese esfuerzo se vuelve cada vez más difícil.

Aunque todavía reciben algunos alimentos, los productos esenciales para elaborar comidas nutritivas comienzan a escasear. Las proteínas son hoy el recurso más difícil de conseguir y, sin ellas, la continuidad del trabajo está seriamente comprometida. A esa dificultad se suman los permanentes cortes de energía, la falta de agua y los problemas logísticos que complican cada jornada de cocina. Aun así, los voluntarios siguen adelante convencidos de que cada plato servido representa mucho más que un alimento: es una señal de que alguien no ha sido olvidado.

Durante la conversación también apareció un aspecto tan llamativo como preocupante. Vieira explicó que, en muchos casos, la ayuda humanitaria no responde a las necesidades reales de quienes viven en los refugios. Hay familias enteras instaladas en carpas que reciben aceite, harina o alimentos secos, pero no cuentan con una cocina, gas ni utensilios para prepararlos. La consecuencia es evidente: disponer de mercadería no siempre significa poder alimentarse.

Frente a esa realidad, este grupo de voluntarios optó por una estrategia diferente. En lugar de repartir insumos, transforma cada donación en comidas listas para consumir, garantizando que la ayuda llegue de manera inmediata y efectiva a quienes más la necesitan. Además, aseguran mantener una rendición pública de cada aporte recibido, mostrando qué alimentos se compran y dónde son distribuidos, con el propósito de ofrecer absoluta transparencia a quienes colaboran.

  • Hiper Maxi
  • Desconci Metalúrgica y corralón
  • El Constructor
  • Panadería Guadalupe
  • Big Ben relojería
  • Eco Maxi
  • Santa Fe Comercial

“Perdí a tres familiares… y aun así seguimos cocinando”

Sin embargo, quizás el momento más conmovedor de la entrevista llegó cuando Ramalleb dejó de hablar como coordinadora y habló simplemente como una mujer que también fue alcanzada por la tragedia.

Contó que perdió a tres primos durante el terremoto y que durante horas desconoció el paradero de su padre, de sus hermanos y de otros familiares. Pese a ese dolor, tomó una decisión que resume el espíritu de todo el equipo: continuar cocinando para los demás. “Hoy por ti, mañana por mí. Estas son obras que Dios siempre ve”, expresó emocionada.

Niños amputados y pacientes celíacos

La emergencia tampoco distingue edades. Entre los pedidos de asistencia que reciben aparecen hogares donde viven niños de apenas dos, cuatro o seis años que sufrieron amputaciones como consecuencia del desastre. Otros requieren dietas especiales porque padecen enfermedad celíaca. Cada nueva historia confirma que la reconstrucción no terminará en semanas ni en meses. Será un proceso largo que exigirá mantener viva la solidaridad cuando el resto del mundo ya haya pasado la página.

Quizá ese sea el mayor desafío. Las tragedias tienen una enorme capacidad para movilizar durante los primeros días. Después, casi inevitablemente, el interés comienza a diluirse. La agenda informativa cambia, aparecen nuevos acontecimientos y la emergencia deja de ocupar espacio en los medios. Pero el hambre no entiende de ciclos informativos. Tampoco el dolor de una familia que sigue viviendo bajo una carpa o de un niño que intenta empezar una nueva vida después de haber perdido una pierna.

Por eso este llamado no apunta solamente a una donación económica. Invita, sobre todo, a no olvidar.

Cada pequeño aporte permite comprar alimentos que, pocas horas después, se transforman en una comida caliente para quienes hoy dependen exclusivamente de la solidaridad de otras personas. En tiempos donde las malas noticias parecen sucederse unas a otras con una velocidad abrumadora, detenerse un momento para mirar el sufrimiento del otro sigue siendo uno de los gestos más valiosos que puede hacer una sociedad.

Ayuda humanitaria: Cómo colaborar

Quienes deseen realizar un aporte pueden hacerlo mediante Western Union, mecanismo que el grupo de voluntarios encontró para facilitar las donaciones internacionales.

Para canalizar donaciones a través de Western Union
Cédula 19.993.994 +58 414 7022011 Nombre : Ramalleb Vieira, Venezuela.

Argentina conoce el valor de la ayuda mutua. Lo ha demostrado frente a inundaciones, incendios, terremotos y tantas otras emergencias. Esa misma solidaridad puede hoy cruzar fronteras y convertirse en un abrazo concreto para miles de venezolanos que todavía esperan una oportunidad para reconstruir sus vidas.

Vamos Argentinos, hay algo que hacer!

FM del Este 100.5

 

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