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Javier Milei escucha a Alberto Ades a espaldas de Caputo: dólar, crédito y una disputa por el rumbo económico

Javier Milei escucha a Alberto Ades a espaldas de Caputo: dólar, crédito y una disputa por el rumbo económico

Alberto Ades y Javier Milei

El economista que ganó la confianza de Milei cuestiona el atraso cambiario y las restricciones al crédito, mientras crecen las versiones sobre el futuro del ministro de Economía

El Presidente invitó a un economista argentino con trayectoria en Wall Street a exponer ante el Gabinete, en una reunión a la que no asistió Luis Caputo.


Ades respalda el equilibrio fiscal y la apertura económica, pero advierte sobre el atraso cambiario, las restricciones monetarias y el riesgo de que empresas y trabajadores no soporten los costos de la transición. Sus planteos reabren el debate sobre la continuidad del actual programa económico.

La aparición de Alberto Ades en una reunión del Gabinete nacional, por invitación directa de Javier Milei, puso en primer plano una discusión que hasta ahora se desarrollaba principalmente en ámbitos financieros: cuánto margen tiene el Gobierno para sostener su programa económico sin agravar las dificultades que atraviesan buena parte de las empresas, el empleo y el consumo.

El encuentro tuvo un dato político que no pasó inadvertido. Luis Caputo, ministro de Economía y principal responsable de la estrategia financiera del Gobierno, no participó de la reunión. Según las informaciones publicadas, su ausencia se debió a que no se encontraba bien. Sin embargo, la presencia de un economista externo con acceso directo al Presidente, en medio de las especulaciones sobre el futuro del equipo económico, alimentó las versiones sobre una posible disputa por la orientación del programa.

Página/12 abordó el episodio en dos artículos publicados el 8 de octubre. Allí describió el acercamiento de Ades a Milei y Karina Milei y señaló el malestar que su creciente protagonismo habría generado en sectores del Ministerio de Economía. Por ahora, no existe un anuncio oficial que permita afirmar que el economista vaya a reemplazar a Caputo.

Quién es Alberto Ades y por qué Milei lo escucha

Ades es abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires y doctor en Economía por la Universidad de Harvard. Desarrolló más de tres décadas de carrera en los mercados financieros internacionales, con funciones en Goldman Sachs, Citigroup y Bank of America Merrill Lynch. Reside en Nueva York desde hace más de 30 años y trabaja como estratega en el ámbito de las inversiones.

Su experiencia le permite interpretar las decisiones argentinas desde la perspectiva de los grandes inversores internacionales, para quienes la estabilidad fiscal, la capacidad de pago de la deuda, la disponibilidad de dólares y la previsibilidad de las reglas económicas son factores determinantes.

Milei mantiene contacto con Ades desde hace tiempo. Su invitación a exponer ante el Gabinete no fue, por lo tanto, un encuentro casual, sino una nueva instancia de consulta presidencial.

Durante su presentación, el economista analizó los cambios del escenario internacional desde 2022 y las oportunidades que podría aprovechar la Argentina como proveedora de energía, minerales y alimentos para los países occidentales. También planteó los riesgos que enfrenta el programa económico en un contexto de tasas de interés internacionales elevadas y mayores necesidades de financiamiento.

Qué piensa Ades sobre el modelo económico

Ades no propone abandonar el programa de Milei. Por el contrario, respalda el equilibrio fiscal, la reducción de la inflación y la apertura comercial. Considera que la transformación económica puede favorecer a sectores como el agro, la energía y la minería, que cuentan con ventajas competitivas y posibilidades de expansión.

Pero introduce una diferencia importante: sostiene que una transformación estructural puede generar costos que el Gobierno no debería ignorar.

En sus declaraciones públicas advirtió que algunas empresas potencialmente viables podrían desaparecer antes de alcanzar las condiciones necesarias para competir. Señaló, además, que la reasignación de capital y trabajadores no ocurre de manera inmediata y que existen restricciones financieras, dificultades de adaptación y costos sociales.

Su planteo no consiste en frenar la apertura comercial ni en volver a un esquema de subsidios generalizados. Apunta a profundizar las reformas, reducir distorsiones tributarias, mejorar las condiciones de financiamiento y facilitar la adaptación de las empresas y los trabajadores.

En otras palabras, Ades considera que el rumbo puede ser correcto, pero que el proceso requiere resolver problemas que amenazan con dejar sectores enteros fuera de la recuperación.

El dólar, el principal punto de tensión con Caputo

Uno de los asuntos más delicados de su diagnóstico es el tipo de cambio.

Ades advirtió que el peso se encuentra apreciado y que esa situación puede perjudicar a las empresas que compiten con productos importados, al turismo receptivo y a otras actividades que necesitan precios relativos más favorables para sostener su producción.

En una presentación ante el Gabinete, sostuvo que el tipo de cambio real se ubicaba aproximadamente un 29% por debajo de su promedio histórico de referencia, según la medición que analizó. La cifra apunta a dimensionar el encarecimiento relativo de la economía argentina en dólares.

El economista examinó tres caminos para enfrentar el problema:

  • Aumentar el superávit fiscal: permitiría al Tesoro comprar dólares sin recurrir a la emisión monetaria, aunque exigiría profundizar el ajuste en un año electoral.
  • Aplicar una devaluación discrecional: corregiría el precio nominal del dólar, pero podría trasladarse rápidamente a los precios y perder buena parte de su efecto inicial.
  • Impulsar reformas de productividad: permitirían mejorar la competitividad estructural, aunque sus resultados requieren tiempo y no solucionan de inmediato las dificultades de la transición.

Ades no presentó una devaluación como una solución sencilla ni exenta de consecuencias. Su advertencia es que sostener un peso demasiado caro también tiene costos y que el Gobierno necesita evaluar cómo recuperar competitividad sin provocar una nueva aceleración inflacionaria.

La discusión toca uno de los puntos centrales de la estrategia de Caputo: mantener el proceso de desinflación y la estabilidad cambiaria sin que la economía pierda capacidad para producir, exportar y generar empleo.

Las tasas de interés y el crédito: el otro frente de la discusión

El segundo gran interrogante de Ades es si la política monetaria resulta demasiado restrictiva.

En un mensaje publicado en la red social X después de su participación en la reunión oficial, el economista preguntó si existe margen para aliviar las condiciones financieras sin abandonar los objetivos de inflación y estabilidad cambiaria.

La preocupación tiene una consecuencia concreta: cuando el crédito resulta demasiado caro o inaccesible, las empresas encuentran mayores dificultades para financiar capital de trabajo, sostener sus operaciones e invertir. Las familias también pierden capacidad para acceder a préstamos y sostener el consumo.

Ades planteó, por eso, la necesidad de discutir si una calibración diferente de la política monetaria podría ayudar a que empresas potencialmente viables atraviesen la transición económica.

No se trata de una propuesta para regresar a una expansión monetaria sin límites. El interrogante es cómo compatibilizar el combate contra la inflación con condiciones financieras que permitan recuperar la actividad productiva.

Los dólares fuera del sistema financiero

El tercer punto de su planteo apunta a los ahorros que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero local.

Ades estimó ese volumen en alrededor de 300.000 millones de dólares entre efectivo y depósitos fuera del circuito bancario nacional. Su pregunta es qué condiciones, además de las medidas de regularización fiscal, podrían incentivar a los propietarios de esos fondos a canalizar una parte hacia los bancos o el mercado de capitales.

El objetivo sería ampliar la disponibilidad de crédito privado para financiar inversiones, producción y consumo.

La propuesta vuelve a colocar sobre la mesa una dificultad estructural de la economía argentina: la existencia de grandes ahorros en dólares que no necesariamente se convierten en financiamiento para las empresas que operan en el país.

Sin embargo, para que esos recursos ingresen de manera sostenida al sistema no alcanza con pedir confianza. También influyen la estabilidad de las reglas, la previsibilidad cambiaria, la seguridad jurídica y las expectativas sobre el futuro económico.

¿Puede convertirse en el reemplazante de Caputo?

La pregunta comenzó a circular después de que Ades se sentara con Milei y el resto del Gabinete sin la presencia del ministro de Economía. A eso se sumó la difusión pública de sus diferencias sobre el dólar, el crédito y las condiciones monetarias.

Página/12 describió el episodio como una señal de tensión interna y consignó que su nombre empezó a aparecer en las conversaciones sobre posibles cambios en el área económica. También mencionó a Federico Sturzenegger entre los nombres que circulan en esas especulaciones.

Por ahora, esas versiones no equivalen a una decisión presidencial. La ausencia de Caputo en aquella reunión tampoco demuestra, por sí sola, que haya sido apartado deliberadamente de una discusión económica.

Lo que sí resulta significativo es que Milei haya dado espacio a una voz con experiencia internacional que, aun respaldando los principales objetivos del Gobierno, cuestiona algunos de los instrumentos utilizados para alcanzarlos.

Ades no plantea una ruptura con el modelo libertario. Su posición es más compleja: sostiene que el orden fiscal y la desinflación son necesarios, pero advierte que el atraso cambiario, las restricciones financieras y la falta de crédito pueden comprometer la transición.

La discusión de fondo es si el Gobierno mantendrá sin cambios la estrategia de Caputo o si comenzará a introducir modificaciones para atender las dificultades de los sectores que no encuentran en la apertura económica condiciones suficientes para competir.

La respuesta tendrá consecuencias que exceden la interna de la Casa Rosada. De ella dependerán, en buena medida, el costo de la transición, la capacidad de recuperación de las empresas y el margen que tendrá la economía para generar empleo y mejorar los ingresos sin poner en riesgo la estabilidad.

Fuentes consultadas: Página/12, Infobae, Ámbito Financiero y La Nación, publicaciones del 6 al 8 de octubre de 2026.

FM del Este 100.5

 

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