Un niño presionado, un padre encarcelado y un sistema judicial en crisis
El caso de César Emanuel Lebus, ingeniero agrónomo de Avellaneda (Santa Fe), es uno más dentro de un escenario creciente de presuntas falsas denuncias que terminan destruyendo familias, vínculos afectivos y hasta la fe en la justicia. Sin embargo, presenta una particularidad alarmante: un niño muy pequeño habría sido inducido por su madre, a sostener una acusación contra su propio padre, quedando en medio de una presión que solo puede entenderse como el reflejo de una mente en conflicto y necesitada de ayuda.
La pregunta que surge es inevitable: ¿vale la pena llegar a este extremo por venganza o algo material? ¿Alguien se ha detenido a observar el sufrimiento de ese niño alejado de su padre y de todo su entorno afectivo? Situaciones como esta no solo exponen el dolor humano detrás de cada expediente, sino que también desnudan las debilidades del sistema judicial argentino frente a denuncias sin sustento probatorio.
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Las Falsas denuncias abren un debate aún más profundo: el rol de la ideología de género y de lineamientos internacionales que, bajo distintos programas, estarían debilitando deliberadamente a la familia como institución central de la sociedad.
Hoy Lebus sostiene ser víctima de una falsa imputación que lo ha mantenido apartado de su familia durante cuatro años. Y se encuentra privado de la libertad desde el 29 de junio.
La denuncia y el inicio del proceso
Según relata la defensa, la denuncia se originó en medio de una separación conflictiva y luego de desacuerdos patrimoniales. Una psicóloga clínica avaló la acusación basándose únicamente en el relato de la madre, sin contar con declaraciones directas del niño. Ese informe fue suficiente para que el fiscal ordenara la detención preventiva de Lebus. El niño, sin embargo, al declarar en Cámara Gesell, aseguró que había sido inducido por su madre a acusar a su padre. No aportó descripciones de abusos ni circunstancias concretas que respaldaran la denuncia
En mayo de 2024, un tribunal compuesto por tres jueces dictó por unanimidad la absolución de Lebus. Los magistrados consideraron que no había elementos para sostener la acusación, que el relato del menor evidenciaba posible interferencia adulta y que el testimonio de la madre carecía de credibilidad. Además, cuestionaron la actuación de la psicóloga por falta de rigor técnico, llegando a calificar su testimonio como lindante con el falso testimonio.
De la absolución a la condena
La fiscalía y la querella apelaron la sentencia absolutoria y, en un giro controvertido, la Cámara de Apelaciones revocó el fallo y condenó a Lebus a 14 años de prisión. Para ello, dio plena validez al testimonio de la madre y de la psicóloga, ignorando tanto la declaración del niño como las conclusiones del primer tribunal. Desde entonces, Lebus permanece en prisión preventiva, a la espera de que la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe resuelva los recursos extraordinarios.
Los jueces otorgaron plena validez al testimonio de la madre y de la psicóloga, dejando de lado las inconsistencias señaladas previamente y sin dar mayor peso a lo declarado por el niño, quién reiteró en varias oportunidades que había sido inducido por su madre.
Situación actual y reclamos
Desde entonces, Lebus permanece en prisión preventiva, a la espera de que la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe resuelva los recursos presentados por su defensa. En una carta pública, insiste en su inocencia y en que tanto él como sus hijos son víctimas de un proceso judicial injusto
“Una agenda contra la familia”
La madre del acusado, Mirella Maurencig, denuncia que detrás de este proceso judicial se esconde un trasfondo más amplio: la imposición de una ideología de género que busca debilitar a la familia como núcleo de la sociedad.
“Nosotros hace cuatro años que no vemos a nuestros nietos, se destruyen vínculos, sueños y proyectos de vida”, afirmó en la entrevista.
Justicia cuestionada
La familia también recuerda que el juez Santiago Banegas anunció la renuncia a su cargo denunciando la baja calidad de las sentencias en Reconquista y la presión política y mediática que condiciona los fallos judiciales.
Conclusiones y visión humanitaria
“Las falsas denuncias destruyen familias. No solo César es víctima: sus hijos, sus abuelos, sus tíos también lo son. Hoy la justicia santafesina tiene en sus manos la posibilidad de reparar un error enorme y de escuchar la voz de un niño que ya dijo lo que tenía que decir”
Este caso -como tantos otros- no solo reclama revisión judicial: interpela a toda la sociedad sobre el impacto de las políticas ideológicas que, en nombre de la protección y a través de la justicia, pueden convertirse en un arma de destrucción contra la familia, el bien más preciado de cualquier comunidad.
Gracias por ayudarnos a difundir lo que estamos viviendo. Hoy toda una sociedad clama justicia por César y por los niños. Solo pedimos que los jueces se detengan a mirar con atención la causa: allí está la verdad. Detrás de esta falsa denuncia hay vidas, hay familias que sufren. Necesitamos, con toda nuestra fuerza y esperanza, que los jueces nos escuchen.
Una respuesta
Gracias por ayudarnos a difundir lo que estamos viviendo.
Hoy toda una sociedad clama justicia por César y por los niños. Solo pedimos que los jueces se detengan a mirar con atención la causa: allí está la verdad. Detrás de esta falsa denuncia hay vidas, hay familias que sufren. Necesitamos, con toda nuestra fuerza y esperanza, que los jueces nos escuchen.