El vuelo eterno de Owen Crippa: la gesta de Malvinas que regresa al corazón del país
El héroe de la Aviación Naval repatrió el histórico avión que piloteó en 1982 y lidera la creación de un museo interactivo de Malvinas en Sunchales.
Su historia, su legado y un llamado a la unidad nacional.
Junto al VGM José Alberto (Beto) Aguirre, realizamos una emotiva entrevista en el programa El Despertador al Veterano de Guerra de Malvinas, Teniente de Navío (RE) Owen Crippa, quien compartió con profunda humanidad su vivencia durante uno de los episodios más osados de la guerra del Atlántico Sur y su actual cruzada por construir un museo interactivo de Malvinas en Sunchales, provincia de Santa Fe.
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El encuentro organizado para La presentación del Aermacchi MB-339 en suelo argentino fue una jornada cargada de emoción patriótica. Bajo una persistente llovizna, desde tempranas horas de la mañana comenzaron a llegar vecinos, veteranos, familias enteras con bebés en brazos y personas en sillas de ruedas. Nadie quiso perderse ese instante histórico.
Cuando el camión transportador llegó a la argentina y se abrió finalmente el contenedor, el propio Owen Crippa confesó haber sentido primero alivio antes que alegría: “Temía que algo fallara, que la gente creyera que los defraudé. Pero ahí estaba, nuestro avión, de nuevo en casa”. Fue el primer gran paso de una misión mucho más grande: hacer del recuerdo una experiencia viva.

Crippa, piloto de la Aviación Naval, fue protagonista de una de las misiones individuales más arriesgadas de la contienda. El 21 de mayo de 1982, a bordo de un avión Aermacchi MB-339, despegó en solitario desde Puerto Argentino con el objetivo de confirmar un posible desembarco británico en la bahía de San Carlos. A pesar de las limitaciones técnicas del avión —equipado sólo con cohetes y no con bombas—, Crippa decidió lanzarse hacia la flota británica apenas divisó a los buques. Con extrema destreza y coraje, voló a baja altura y atacó al destructor Argonaut, causando daños y desatando una reacción de fuego intenso desde toda la flota.

“Sabía que no iba a hundir un buque, pero sí podía dejarlo fuera de combate”, relató Crippa, quien además supo sortear el fuego enemigo y regresar con vida. Su osadía fue reconocida incluso por militares británicos, que calificaron su accionar como una de las maniobras más audaces del conflicto.
Hoy, más de 40 años después, Owen Crippa lidera un nuevo combate: el de la memoria. Junto a un grupo de veteranos y colaboradores, logró repatriar el histórico Aermacchi MB-339 desde Estados Unidos a suelo argentino. Fue un esfuerzo titánico, autofinanciado a pulmón, con pequeñas donaciones y hasta préstamos personales. La emoción de Crippa al ver abrirse el contenedor con su avión fue inmensa: “Lo primero que sentí fue alivio. Pensé que si ese avión no llegaba, la gente iba a pensar que los defraudé. Fue una carga enorme”.
El avión será pieza central de un ambicioso proyecto: un museo interactivo de Malvinas que ya comenzó a levantarse en Sunchales. No será un simple depósito de objetos, sino un espacio tecnológico y educativo, con inteligencia artificial, realidad virtual y testimonios vivos de los protagonistas. “No queremos que sea un museo frío, queremos que hable, que muestre, que conecte con las emociones y enseñe”, explicó.
Crippa destaca que este proyecto no cuenta con apoyo estatal, sino que se financia con el aporte voluntario de los ciudadanos a quienes solicitó colaborar aportando lo que puedan a través del Alias de la cuenta bancaria del Aeroclub de Sunchales: mision.owen. Desde cemento hasta ladrillos, todo se consigue gracias a la solidaridad popular.
En la entrevista, también repasó conmovido otros momentos de la guerra y de la fraternidad que floreció incluso entre enemigos. Recordó cómo años después se reencontró con un piloto de helicóptero británico al que decidió no derribar: “Me abrazó y me dijo: ‘Tomaste la mejor decisión’”. Crippa usa ese ejemplo para insistir en que la guerra fue entre Estados, no entre hombres: “Nos enfrentamos con armas, pero no nos odiábamos. Por eso la Causa Malvinas debe unirnos a todos los argentinos”.

Crippa, con la humildad de los grandes, subraya que no se considera un héroe: “Solo hice lo que había prometido a mi patria. No necesitamos superhombres, necesitamos que cada argentino cumpla con su deber. Así no habría grietas, ni egoísmos. Así la Argentina crecería”.
La construcción del museo avanza paso a paso, con materiales donados o conseguidos a bajo costo gracias al compromiso de empresas y personas de todo el país. “Todo se está haciendo a pulmón. Cada peso que llega se transforma en un ladrillo, en una puerta, en una memoria viva”, afirmó.
La causa Malvinas no pertenece al pasado. Vive en cada gesto de unidad, en cada relato de honor, en cada argentino que decide recordar y construir.

FM del Este 100.5
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