El engaño mundial con el covid no será el último, pero tampoco fue el primero

Desde la Revolución Industrial y las vacunaciones masivas se insiste en que fueron superadas enfermedades a las que solo cambiaron el nombre para vender nuevos inóculos, afirma el médico español Enric Costa Vercher. Pone como ejemplo la difteria y la tos ferina, hoy rebautizadas amigdalitis y bronquiolitis. La pandemia fue el último acto de ilusionismo: la clásica gripe presentada como un virus letal. Cómo se logró la estafa y cómo estar prevenidos.

por Agustina Sucri

Una estafa millonaria, un montaje mediático, una operación de ingeniería social. Así define el médico de familia español Enric Costa Vercher lo que considera que fue el “fenómeno covid”.

Una construcción que para él fue evidente desde el comienzo, aunque  para la mayoría de las personas recién ahora -cuatro años después- se hace innegable a la luz de las más recientes noticias. El sinceramiento respecto de los efectos adversos graves de las “vacunas” contra el covid, el retiro del mercado de esos productos y una cantidad cada vez más grande de afectados, parecen ser ahora motivo de arrepentimientos e indignación entre quienes confiaron en los funcionarios políticos, los medios de comunicación, los paneles de “expertos de la medicina” y las propias farmacéuticas.
Esta estafa pudo vehiculizarse gracias a un pilar fundamental: la paranoia colectiva o el estado de terror creado y fomentado por la medicina moderna, según detalla Costa Vercher, quien es uno de los 21 autores del libro “La tiranía del bien común. Pandemia, relato y otras amenazas”, editado por Ana María Gómez y Mariana Morales (gema ediciones, 2023).


“La medicina moderna a la que nos referimos se caracteriza por menospreciar las leyes naturales e incluso actuar en contra de ellas. Se trata de una medicina industrial, de carácter comercial, a la que en verdad no le interesa la salud de las personas, sino solamente hacer su negocio y que ha transformado a los médicos en meros técnicos comerciales a su servicio”, puntualiza Costa Vercher en el capítulo titulado “Iatrogenia: la medicina de la bestia” en la “La tiranía del bien común”.
Con más de cuarenta años en el ejercicio de la medicina, este médico de familia conoce desde hace tiempo los artilugios que maneja la industria farmacéutica para lograr sus negocios millonarios, aunque eso implique dañar a los pacientes. Y sobre estas cuestiones también se ha explayado en libros de su autoría como “SIDA. Juicio a un virus inocente”, “Hijos de un dios terminal”, “Vacunas, una reflexión crítica” y “Iatrogenia: la medicina de la bestia”.
En una entrevista con La Prensa, Costa Vercher ahonda en estas cuestiones que invitan al lector a una reflexión urgente sobre la salud y las implicancias de la medicina actual.  


– En el libro ‘La tiranía del bien común’ se refiere al “fenómeno covid” como una estafa lisa y llana. ¿Cuáles fueron los factores que permitieron llevarla adelante?
– Se trata de una estafa porque la propia existencia del covid es una mentira, es un artefacto, un constructo sobre algo que ni siquiera tiene existencia sustancial. Los motivos por los que se construyó se vieron después, que fue un gran negocio fraudulento, que además resultó ser muy beneficioso para aquellos que lo construyeron.


– Se ha hablado de la intención de control social, un gran ensayo para controlar a la población mundial. ¿Qué opinión le merece esto?
– Desde luego que también tiene ese componente de control social a través del terror colectivo, del miedo a la muerte y a la enfermedad. Como ensayo, fue un éxito para ellos puesto que ya hemos visto que la mayoría de la población fue engañada, fue sometida por esta estafa y además se vio claramente que no solo fue manipulada la población sino que fueron manipulados todos los políticos, los académicos, los licenciados de todas las ramas del saber… En realidad, fue una manipulación del consciente colectivo, llevada a cabo de una forma verdaderamente maestra, que consiguió todos los objetivos, prácticamente a todos los niveles. En esa manipulación tuvo un papel importantísimo la prensa de todo el mundo, porque excepto pequeños grupúsculos disidentes marginales, toda la prensa occidental -incluso oriental- fue partícipe y un actor principal en la creación y el mantenimiento de esta estafa.


– Menciona como las columnas vertebrales de todo esto la iatrogenia y el efecto nocebo. ¿Podría explicar en qué consisten?
– Escribí hace pocos años un libro titulado “Iatrogenia: la medicina de la bestia”. Es un término, una palabra técnica, que se utiliza en medicina para referirse a todas las enfermedades y las alteraciones de salud producidas por la actividad médica, es decir por la actuación de nosotros, los médicos, o como consecuencia de las propias medicaciones que los médicos recetamos a nuestros pacientes. Por tanto, la iatrogenia es un problema de salud provocado por la actividad médica. Esta es la definición. Efectivamente, desde que se instauró la medicina industrial, que fue más o menos en el mismo momento que la revolución industrial, en el siglo XIX, y luego en el siglo XX y este siglo, donde todo se produce industrialmente, la iatrogenia ha adquirido un potencial y una realidad verdaderamente formidables. De manera que en ese libro de iatrogenia hago un análisis y describo precisamente la enorme cantidad de enfermedades comunes que afectan a un gran número de habitantes del mundo occidental, que en realidad son producto de la actividad médica y de las medicaciones industriales que los médicos del siglo XX y XXI administramos a nuestros pacientes. Con ello trato de describir una realidad bastante dramática en el sentido de que la mayoría de las enfermedades que padece la población actual de occidente están producidas por la medicación y por los médicos de este mundo industrial. De hecho, se están produciendo en estos momentos una enorme cantidad de enfermedades a consecuencia de la inoculación de las vacunas que se han producido y de las propias medicaciones que se han utilizado para tratar una enfermedad producida por un virus que no existe.


– Usted afirma que en realidad se llamó covid a lo que eran otras enfermedades…
– En 2020, cuando en el invierno en el hemisferio norte, aquí en España, en enero aparecieron las primeras noticias sobre el covid y anunciaron en todas las televisiones que había aparecido una nueva enfermedad producida por un nuevo virus, todo parecía nuevo.  Sin embargo, al describir cómo era esa nueva enfermedad empezaron a decir -todo el mundo lo recordará- que era una enfermedad que producía catarro, tos, que a veces producía neumonías, que suprimía el olfato y el gusto, que cursaba con fiebre, dolores musculares, etcétera. Y yo, como médico de familia que soy, cuando lo oí por primera vez y estando en invierno, pensé ‘bueno eso que dicen que produce esta nueva enfermedad, eso es la gripe de toda la vida’. Y, además, estamos en época de gripe porque efectivamente estábamos en pleno invierno aquí en el hemisferio norte. Para crear esa nueva enfermedad falsa, fraudulenta, resulta que estaban secuestrando la sintomatología de la gripe y adjudicándosela a esa nueva enfermedad que era el covid. Y tan bien lo hicieron que resulta que la gripe en España desapareció. De hecho, si cualquiera de los que nos lean quieren hacer la prueba, pueden meterse en internet y buscar por ejemplo el número de casos de gripe que había en España en el invierno entre 2018 y 2019 o entre 2017 y 2018. Verán que en España había del orden de 500.000 casos de gripe y cerca de 30.000 o 25.0000 casos de fallecidos por gripe. Ese año, el 2020, resulta que el número de casos de gripe fue cero. Habría que preguntarse qué ha pasado con la gripe. Si el año pasado era del orden de cientos de miles de casos ¿por qué este año hay cero casos de gripe?. Y es que habían secuestrado la sintomatología de la gripe para crear casos de covid. Desapareció la gripe en España y en Europa y todo eran casos de covid. 


– Algunos casos de covid resultaron distintos en cuanto a que generaban trombos o una inflamación multisistémica. ¿Esto también puede ser producido en algunos pacientes por la gripe?
– La gripe es una enfermedad multisistémica. Los casos de trombos y los casos incluso de fallecimientos no se producían en gente joven sino en gente mayor. De hecho, si uno se retrotrae a esos tiempos, aquí en España, el 96% de los fallecimientos se producía en gente mayor de 70 años. Y hay que decir que desde siempre la gripe -que en principio es una enfermedad bastante banal-, en general como todas las enfermedades cuando arraigan en gente octogenaria y nonogenaria, se convierten en afecciones graves que pueden llevar a la muerte. Esto es así tanto en personas mayores como en personas que ya tienen enfermedades previas graves.


– En “La tiranía del bien común” explica que el terror generado ha incidido en esas gripes, junto con la soledad y la publicidad permanente de una enfermedad mortal. ¿cómo influyó el miedo en los pacientes diagnosticados con esta enfermedad?
– Influyó, como es lógico, de una forma totalmente negativa y agravando todo su estado. Fuera quien fuera el paciente, joven o mayor. En el caso de las personas mayores, se sumaba su edad, sus enfermedades previas y, por supuesto, el terror que los medios de comunicación infundían. Todo eso agravaba el cuadro de gripe. Porque en realidad era una gripe. Aquí en España, además, a los ancianos que vivían en residencias se les prohibieron las visitas familiares durante cinco meses. Se les encerró en sus habitaciones y no se podían ni siquiera reunir, como solían hacer en las residencias, en los salones de televisión, o para jugar a naipes. Estaban absolutamente recluidos, encarcelados en sus propias habitaciones. A esas pobres personas mayores se les sumaba, el que tenían una gripe, el que les aterrorizaban a través de los medios de comunicación y que eso, todo el mundo sabe, y desde luego los médicos lo sabemos, que el estrés, el terror, baja las defensas, inhibe el sistema inmunitario. Pues estas personas tenían una gripe, eran mayores, estaban aterrorizadas, no podían ver a sus seres queridos y recibir el apoyo, el calor familiar, el ánimo, y además se les encerraba en sus habitaciones. Incluso los sanitarios que les visitaban dejaban de tomarles la mano, les visitaban vestidos de escafandra, es decir que era una película de terror que terminó por precipitar la muerte de estas personas ancianas. Es más, aquí en España, encima, uno de los tratamientos que se les impuso a estas personas ancianas era sedarles, lo cual agravaba más todo su cuadro. Sobre todo, cuando eran cuadros respiratorios. De manera que fue una verdadera matanza de personas mayores, aquí en mi país por lo menos.


– ¿Qué rol jugó el efecto nocebo al cual usted se refiere?
– El efecto nocebo está incluido en ese terror publicitario que recibían todas las personas mayores y menores a través de la prensa, a través de las medidas coercitivas llevadas a cabo por las autoridades políticas, terror a través de los propios médicos y sanitarios, que les estaban diciendo que tenían una enfermedad gravísima, altamente contagiosa, etcétera, a pesar de que las personas jóvenes se resistían a morir, porque en realidad el 96% de las personas que murieron fueron personas ancianas y el 4% de las personas que murieron eran personas con enfermedades previas de carácter grave. En realidad, la mayoría de la gente joven o de mediana edad que tuvo la gripe ese año, pues por el efecto nocebo, ese terror que se les indujo, llevó a que esas gripes que tuvieron les duraran anormalmente mucho más de lo que solían durar en años anteriores ¿por qué? Porque estaban aterrorizados y ese terror, ese efecto nocebo, les producía que su sistema defensivo estuviera muy debilitado. Efectivamente, durante 2020, 2021, 2022, las gripes fueron verdaderamente más duraderas, un poco más graves de lo que habían sido tradicionalmente. Y eso se debe precisamente al efecto nocebo que producía tanto la prensa, como las medidas políticas, como las medidas sanitarias.
 

MANIPULACION Y NEGOCIOS
– Imagino que cuando empezó a estudiar medicina tenía una idea acerca de lo que implicaba ejercer la profesión y en algún momento, quizás, se dio cuenta de que había cosas que estaban mal y que la medicina no era como la había pensado. ¿Esto fue así?

– Afortunadamente para el resto de mi carrera como médico y mi ejercicio profesional, cuando terminé la carrera estaba totalmente entrenado a creerme todo lo que me habían enseñado y fue en pocos años que el propio oficio de médico -ejercido con cierta responsabilidad y cierto grado de atención- hizo que tanto yo como algunos médicos más, puesto que no soy el único, empezáramos a darnos cuenta de que parte de lo que nos habían ensañado estaba verdaderamente manipulado. Jugaba para beneficiar a la industria médica y a la industria farmacéutica, sobre todo dentro del campo de las enfermedades infectocontagiosas. Precisamente respecto de las enfermedades supuestamente provocadas por virus, como el covid, o por bacterias -como el cólera, el tifus-, en realidad habían manipulado la enseñanza de los jóvenes médicos de mi generación y lo han seguido haciendo para instaurar todo el gran negocio que ha habido durante el siglo XX alrededor de las enfermedades infectocontagiosas. Negocio que se ha traducido en vacunar a toda la población, a todos nuestros niños, de varias enfermedades. Por cierto, empezaron de una forma masiva. Anteriormente ya lo estaban haciendo, toda la primera mitad del siglo XX, pero desde los años 60 para acá esa práctica de la vacunación masiva ha ido aumentando, de manera que por ejemplo los niños en los años 60 recibían aproximadamente unas tres vacunas, mientras que ahora en los años 2000 reciben durante los dos primeros años de vida cerca de 18 vacunas y todo eso es un gran negocio porque en realidad los médicos, como yo, que no somos muchos pero algunos somos, sabemos que todas esas vacunas son absolutamente innecesarias, inoperantes y tóxicas. Como está ocurriendo con la última de las vacunas que es la vacuna del covid. Aquí en España muchos médicos disidentes, como algunos médicos oficiales, estamos viendo que hay una enorme cantidad de enfermedades y síndromes repentinos que son netamente producidos como consecuencia de la vacunación masiva del covid. Le llamamos, medio en broma y medio en serio, que tenemos una epidemia de “repentinitis” porque hay una enorme cantidad de enfermedades repentinas, entre ellas las trombosis, que se están produciendo masivamente en España después de las vacunaciones que se han aplicado a consecuencia del covid.
 

CRISIS DE CONFIANZA

– La gran paradoja de todo esto que ha sucedido es que terminó por jugar en contra de las vacunas en general, porque en la actualidad se observa en diversos estudios -por ejemplo, realizados aquí en la Argentina- que se ha perdido la confianza en las vacunas. Este parece ser un fenómeno mundial. ¿En España también sucedió algo similar? 
-Efectivamente. Aquí en España tenemos un refrán que dice que “no hay mal que por bien no venga”. Se ha cumplido un poco eso. Ante el abuso, el fraude tan descarado, que ha supuesto todo este asunto del covid, las vacunas, etcétera, la gente se ha dado cuenta por ejemplo que la inmensa mayoría de los que se han vacunado no han podido evitar eso que han llamado covid, es decir han vuelto a tener gripes y se les ha vuelto a catalogar de covid. La gente se ha preguntado, ‘Si yo estoy vacunado ¿cómo es posible que tenga covid?’. Como ha habido tantísimos de centenares de casos en que se ha producido eso, y además los Médicos por la Verdad, los médicos disidentes que nos hemos opuesto a este fraude, hemos también trabajado bastante en el sentido de querer despertar a la gente, pues efectivamente se ha producido como un efecto rebote en la sociedad y un efecto de despertar. Aquí en España hay mucha gente que empieza a plantearse que esta práctica de la vacunación no era aquello que nos han estado diciendo durante 60 años y mucha gente empieza a replantearse si vacunarse tiene el sentido que nos han dicho que tiene. Así que no hay mal que por bien no venga.


– Uno de los axiomas que impuso la industria farmacéutica y los médicos que trabajan para ella es que gracias a la vacunación se han erradicado una serie de enfermedades. ¿Qué puede decir al respecto?
– Acabamos de hablar ahora mismo de cómo pueden desaparecer las enfermedades. Hemos visto cómo en 2020 desapareció la gripe. ¿Cómo desapareció? Cambiándole el nombre. Todo el mundo se lo creyó, que había desaparecido la gripe y todo era covid. Del mismo modo, la industria farmacéutica, la medicina y la prensa, todos ellos en común acuerdo, pueden hacer desaparecer cualquier enfermedad. Yo puedo decir como médico que no ha desaparecido ninguna de las enfermedades que han dicho que las vacunas han erradicado. Por ejemplo, se dice que las vacunas hicieron desaparecer la difteria. La prensa de los años 30 y 40 del siglo pasado anunciaban epidemias de difteria por toda Europa casi todos los años. Empezaron a vacunar contra la difteria y unos años después dijeron que había desaparecido. Sin embargo, simplemente le habían cambiado de nombre. ¿Sabe cómo le pusieron a la difteria? Le pusieron amigdalitis aguda. Y la amigdalitis no ha desaparecido. Es que la difteria es la misma enfermedad que la amigdalitis aguda. Simplemente le cambiaron el nombre. Y, al cambiarle el nombre y llamarle amigdalitis aguda, desapareció la difteria.
Otra enfermedad que dicen que desapareció gracias a las vacunas es la tos ferina. En los años 20 se llamaba tos ferina a lo que después de la vacuna de la tos ferina se llama bronquiolitis.


– Para la cual han desarrollado una nueva vacuna…
– Claro. Es decir, que le cambias el nombre y desaparece la enfermedad. Y yo te digo con toda seriedad y con toda sinceridad que no ha desaparecido ninguna de las enfermedades que había en la sociedad en los años 20, 30, 40, del siglo pasado. Solo que les han cambiado el nombre y han dicho que han desaparecido. Exactamente igual que pasó en 2020 al cambiarle el nombre a la gripe por covid.


– ¿Qué aprendizajes podemos tomar de esta experiencia del fenómeno covid a futuro? ¿Qué podemos esperar?
– Tenemos que esperar que dentro de poquitos años haya otra pandemia que será otra farsa. Es más, he visto que ya incluso le han puesto un nombre que será la pandemia “X”. Y la crearán de la misma forma que crearon esta. A través de los medios de comunicación, a través de la OMS y a través de los políticos. Es decir que la crearán igual. Por tanto, hay que advertir que lo van a hacer, como lo están haciendo desde principios del siglo pasado. Que simplemente utilicen el sentido común. Que no se lo crean. Y que se resistan como puedan. Es verdad que va a ser difícil. Porque ellos van a utilizar el terror, el miedo, la publicidad negativa y terrorífica. Pero simplemente que se resistan. Y, sobre todo, aquellos sanitarios, aprendices de médico, estudiantes, que nos puedan escuchar o leer, que por favor presten atención y protejan a los ciudadanos de este tipo de fraude. 
 

Agustina Sucri

@agustinasucri

Fuente: La Prensa

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