Día de la madre
Una jornada para vivir con mucho amor
Madre Tus manos eran las alas para cobijar mis sueños, eran el nido perfecto para mis miedos de niño. Tus brazos eran el puente para cruzar las fronteras y llegar cálidamente a esa ansiada quimera. Madre...es tu ausencia este dolor de vacío, aquí, en mi pecho. Me siento otra vez pequeña. Pequeña y sola. Tu ternura anda dispersa en el perfume de octubre. Teresita Guignard





