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Concordia y una pobreza que podría ser mayor. Qué cambiará cuando el INDEC actualice la medición?

Concordia y una pobreza que podría ser mayor. Qué cambiará cuando el INDEC actualice la medición?

Pobreza según el INDEC, fue del 28,2% en el segundo semestre

La nueva metodología incorporará hábitos de consumo actuales y podría elevar varios puntos las cifras oficiales; el impacto sería clave para ciudades como Concordia


Pobreza en Argentina: ¿realidad o ficción estadística?

La baja de los indicadores convive con una discusión creciente sobre cómo se mide la pobreza y qué tan fiel es el relato que construyen los números

Mientras los datos oficiales muestran una caída de la pobreza y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) avanza hacia una nueva metodología, el debate público se intensifica: ¿la mejora refleja una transformación real o una historia estadística que todavía no alcanza a describir la vida cotidiana de miles de familias, especialmente en ciudades como Concordia?

En el primer semestre de 2025, la pobreza alcanzó al 31,6% de la población, mientras que en el segundo semestre de 2025 bajó al 28,2%, según la medición oficial sobre 31 aglomerados urbanos. La caída interanual ronda los 10 puntos respecto del 38,1% del segundo semestre de 2024, marcando el nivel más bajo en varios años.

Sin embargo, detrás del promedio nacional persisten fuertes desigualdades regionales: ciudades del norte y del litoral continúan exhibiendo tasas muy superiores al promedio, con Concordia nuevamente entre los aglomerados con mayor pobreza del país, lo que evidencia que la mejora estadística convive con realidades sociales profundamente desiguales.

El relato de la pobreza, medir con un termómetro roto

La pobreza bajó en los números, pero no en la vida real. La explicación está en una combinación de factores: medición unidimensional, canasta desactualizada, inclusión de ingresos no laborales y efecto nominal de la inflación.

Todo empuja en la misma dirección. Es un fenómeno conocido. La estadística puede mejorar sin que mejore la realidad, o incluso mientras empeora.

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Argentina atraviesa una etapa de descenso estadístico de la pobreza, pero al mismo tiempo se prepara para una transformación profunda en la forma de medirla. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) trabaja en una actualización metodológica que podría modificar significativamente la lectura de los indicadores sociales.

El cambio no alterará la realidad cotidiana de las familias, pero sí la manera en que se la cuantifica. Y ese matiz es central: cuando se aplique la nueva fórmula, la pobreza podría resultar más alta que la informada hoy.

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Por qué se cambia la medición

La pobreza se calcula comparando los ingresos de los hogares con el costo de la Canasta Básica Total (CBT), que representa el ingreso mínimo necesario para no ser considerado pobre.

El problema es que la canasta vigente está basada en patrones de consumo de 2004/2005, es decir, hábitos de hace más de dos décadas.

Desde entonces cambió todo:

  • aumentó el peso de los servicios
  • crecieron los gastos en transporte
  • se incorporaron telecomunicaciones e internet como consumos esenciales
  • subieron los costos de salud y educación

La medición actual, por lo tanto, utiliza una fotografía social que quedó desactualizada.

La nueva canasta: más realista y más cara

El INDEC planea actualizar la medición utilizando la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018, lo que permitirá construir una canasta acorde al consumo real de los argentinos.

El efecto esperado es claro:
la nueva canasta será más amplia y más costosa.

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Las estimaciones técnicas que circulan en el ámbito económico coinciden en que, aplicada sobre los datos actuales, la pobreza sería varios puntos más alta que la cifra oficial.

No se trata de que haya más pobres que antes, sino de que el umbral que define la pobreza reflejará mejor lo que realmente cuesta vivir.

Mejores datos de ingresos

La reforma no se limita a la canasta. También se actualizará la forma en que la Encuesta Permanente de Hogares capta los ingresos.

Durante años, especialistas señalaron que parte de los ingresos:

  • no se declaran
  • se subdeclaran
  • o no quedan correctamente registrados

La modernización busca mejorar la calidad estadística y reducir esas distorsiones.

El resultado será una medición más precisa, aunque menos comparable con las series históricas.

Qué pasará con la pobreza cuando cambie la fórmula

La conclusión de los especialistas es bastante uniforme:

👉 Con la nueva metodología, la pobreza aumentará en términos estadísticos.

El motivo es simple:

  • se actualizará el costo real de vivir
  • se elevará el umbral de ingresos necesario para no ser pobre

En términos periodísticos, la clave es entender que:
la realidad social no cambiará de un día para otro; lo que cambiará es el termómetro.

El impacto en las ciudades más vulnerables

Este punto es especialmente relevante para Concordia, uno de los aglomerados con mayores niveles de pobreza del país.

Las ciudades con alta vulnerabilidad social son las más sensibles a cualquier aumento del umbral de pobreza. Cuando la línea se eleva, más hogares quedan por debajo de ella.

Por eso, cuando la nueva medición entre en vigencia, es probable que:

  • aumente la pobreza medida a nivel nacional
  • y se profundice la brecha entre regiones

En otras palabras, la actualización podría mostrar que las desigualdades territoriales son aún mayores de lo que indican hoy las estadísticas.

Un cambio necesario, aunque incómodo

Actualizar la medición de la pobreza es una práctica habitual en los sistemas estadísticos del mundo. Sin embargo, suele generar debates porque modifica los números que orientan políticas públicas y percepciones sociales.

El desafío será interpretar correctamente los nuevos datos:
un aumento estadístico no implicará un empeoramiento inmediato de la situación social, sino una medición más fiel de la realidad.

Más que números

La discusión metodológica deja una conclusión de fondo: medir mejor la pobreza no resuelve el problema, pero permite dimensionarlo con mayor precisión.

Y para ciudades como Concordia, donde la pobreza es estructural, contar con un diagnóstico más realista será clave para diseñar políticas que logren, finalmente, cambiar la historia detrás de las estadísticas.

 

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