Ataques de palometas en Victoria: alarma, desinformación y un ecosistema fuera de equilibrio
Ataques de palometas en Victoria dejaron más de 40 personas heridas y encendieron la alarma sanitaria en la costa del río Paraná.
Ataques de palometas en Victoria dejaron más de 40 personas heridas en la costa del río Paraná y obligaron a evacuar el balneario.
- ataques de palometas en Victoria
- heridos en Playa Victoria
- alerta sanitaria en el río Paraná
Los ataques de palometas en Victoria…
El guardavidas Alejandro Martin confirmó que asistió a 46 personas con lesiones, algunas de gravedad. “Atendí 46 casos, todos graves, gasté tres botiquines”, relató. En uno de los episodios más extremos, una palometa le arrancó parte de un dedo a una víctima. Aunque la mayoría fue atendida en el lugar, varios heridos debieron ser derivados al hospital Fermín Salaberry.
Ante el riesgo, se dispuso bandera roja y evacuación de la playa, pero el propio Martin advirtió un problema recurrente: “La gente no ve los carteles o no les da importancia y se mete igual”.

Un problema que se repite y se agrava
No se trata de un hecho aislado. Según el guardavidas, el verano pasado se registraron más de 320 ataques en la misma zona. Además, denunció prácticas irresponsables que agravan el escenario: personas arrojando restos de animales al agua para “activar” a las palometas.
“Hubo alguien que vino con bolsas llenas de huesos de vaca para que atacaran. El 1º de febrero del año pasado no quedó nadie en el agua, y eso nunca se contó. Trabajo acá hace 18 años y sé cómo evoluciona este problema”, afirmó.
Como medida de contención, los guardavidas proponen instalar un mallado de protección con boyado a lo largo de la costa, para permitir el uso seguro del balneario hasta abril.
Impacto ambiental y desequilibrio del río
Las palometas son peces nativos de la cuenca del Paraná. No “atacan” personas de manera deliberada, pero muerden cuando se concentran en aguas cálidas, bajas y con alta presión humana, especialmente en zonas donde se arrojan restos de comida o hay mucha agitación.
Los especialistas coinciden en que los veranos cada vez más calurosos, las bajantes del río y la alteración del hábitat generan condiciones propicias para que estos peces se acerquen a la costa.
El problema no es solo biológico: es ambiental y social.
La pregunta incómoda: ¿qué pasó con los depredadores naturales?
En los últimos años, comenzó a circular una hipótesis que merece ser tratada con seriedad y sin miedo:
¿la ausencia o reducción de grandes depredadores, como los yacarés, puede estar influyendo en el aumento de palometas?. La ecología es clara en un punto: cuando faltan los depredadores tope, los ecosistemas se desequilibran.
El yacaré overo (Caiman latirostris) y el yacaré negro (Caiman yacare) fueron históricamente parte del sistema fluvial. Durante décadas fueron perseguidos, cazados y desplazados, en gran medida por miedo, alimento, desconocimiento y prejuicio.
Paradójicamente, hoy se los sigue señalando como una amenaza, cuando en realidad cumplen un rol regulador clave en la cadena alimentaria, consumiendo peces, animales enfermos y manteniendo el equilibrio natural.
Recuperación de yacarés: ciencia ignorada
En Argentina existen desde hace años programas científicos de recuperación y manejo del yacaré, impulsados por universidades, provincias y el CONICET. Incluso se desarrollaron planes de cría, monitoreo y reintroducción en áreas protegidas y ecoparques, con resultados positivos y reconocimiento internacional.
Estos proyectos demostraron que el yacaré no es un animal agresivo hacia las personas, que evita el contacto humano y que su presencia ordena el ecosistema en lugar de alterarlo.
Sin embargo, esa información rara vez llega al debate público, donde sigue predominando el miedo antes que el conocimiento.

Ignorancia, miedo y decisiones equivocadas
Mientras se teme al yacaré, se ignora al río.
Mientras se pide “erradicar” fauna, se arrojan huesos al agua.
Mientras se culpa a los animales, se desconocen las señales básicas de seguridad.
La escena se repite: carteles ignorados, zonas no habilitadas, prácticas irresponsables y luego sorpresa ante las consecuencias.
Una discusión que va más allá de Victoria
Los ataques de palometas no son solo un problema turístico o sanitario. Son una señal de alerta ambiental. Hablan de ríos alterados, cadenas tróficas incompletas y una sociedad que todavía no aprendió a convivir con su entorno natural.
Más que respuestas rápidas o parches de emergencia, el debate necesita educación ambiental, información científica y políticas públicas que entiendan al río como un sistema vivo, no como una pileta.
FM del Este 100.5
- La Secretaria General, Karina Milei, visitó Vaca Muerta
- Preocupación en EE. UU. por la Hidrovía: ¿capitales chinos detrás de Jan De Nul?
- El césped del Monumental en su peor momento de cara al Superclásico ante Boca
- Chajarí: el caso de la joven policía hallada sin vida podría dar un giro en la investigación
- Concepción del Uruguay: Microtráfico, allanamiento, detenciones y casi dos millones de pesos secuestrados
Ir a:







