Argentina en el podio de los peores salarios mínimos de América Latina

La comparación regional ubica al salario mínimo argentino entre los más rezagados cuando se convierte a dólares.
Bolivia, Brasil y Nicaragua también aparecen entre los países con ingresos mínimos más bajos.
El salario mínimo de Argentina se encuentra entre los más bajos de América Latina cuando se compara su valor mensual en dólares, en un escenario en el que la actualización de los ingresos laborales, limitados en la discusión por la administración libertaria, no alcanzan a compensar el aumento del costo de vida. El esquema dispuesto por el gobierno de Milei prevé que el Salario Mínimo, Vital y Móvil alcance los 437.000 pesos en abril de 2027, luego de una serie de incrementos mensuales que deberán contrastarse con la evolución de los precios para determinar si permiten recuperar poder adquisitivo.

¿Cuánto es el salario mínimo en Argentina y cómo se compara con América Latina?
La comparación con el resto de la región muestra diferencias importantes entre países que tienen remuneraciones mínimas superiores a los 500 dólares mensuales y economías donde el ingreso legal de referencia se ubica por debajo de los 300 dólares. Argentina integra este último grupo junto con Bolivia y Nicaragua.
El deterioro de los ingresos no se explica únicamente por el valor nominal del salario mínimo ni por su conversión a dólares –con un dólar super atrasado–, sino también por la relación entre los aumentos establecidos, la inflación y los precios de los bienes y servicios que concentran el gasto de los hogares. En ese marco, la política salarial del gobierno libertario se distingue en la región por haber fijado los incrementos hasta abril de 2027 después de que representantes sindicales y empresarios no alcanzaran un acuerdo en el Consejo del Salario, de acuerdo con un relevamiento del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

El ranking latinoamericano presenta una brecha considerable entre los países con mayores ingresos mínimos legales y aquellos donde el salario de referencia no alcanza los 300 dólares mensuales. Una comparación publicada por iKiwi con datos de 2026 ubicó a Costa Rica, Panamá, Colombia, Uruguay, Chile y México en el grupo de remuneraciones más elevadas, mientras que Argentina, Bolivia, Nicaragua, Cuba, Haití y Venezuela aparecieron en el extremo inferior de la clasificación. La conversión a dólares permite observar las brechas nominales, pero no determina por sí sola cuántos bienes y servicios puede comprar cada trabajador.
¿Cuáles son los países de América Latina con el salario mínimo más alto?
De acuerdo con el relevamiento del IIF, en Costa Rica, el salario mínimo de referencia supera los 800 dólares mensuales, mientras que en países como Ecuador, Guatemala y Honduras se encuentra cerca de los 500. En el otro extremo, Argentina se ubica por debajo de los 300 dólares, una distancia que también aparece en Bolivia y Nicaragua, aunque los mecanismos de fijación salarial y las condiciones económicas de esos países no son equivalentes.

Costa Rica mantiene una posición destacada en las comparaciones nominales, pero su sistema salarial requiere una consideración adicional: los mínimos varían de acuerdo con la calificación y la ocupación. Algo similar ocurre en países que establecen escalas diferentes para determinadas actividades económicas. Por esa razón, el salario mínimo de una categoría específica no siempre puede compararse directamente con el monto general de otro país, según explican desde el IIF.
En Panamá, Uruguay y Chile, los ingresos mínimos también se encuentran por encima de los 550 dólares en las estimaciones difundidas durante 2026. En Colombia, el incremento dispuesto para este año llevó el salario mínimo legal a una cifra equivalente a unos 540 dólares en algunas comparaciones, aunque el ingreso total puede ser superior cuando se incorpora el auxilio de transporte.
México constituye otro caso particular, debido a que mantiene un salario mínimo general y otro aplicable a la zona libre de la frontera norte. Sus sucesivos incrementos elevaron el ingreso legal en los últimos años, pero la discusión para 2027 se desarrolla en un contexto en el que las autoridades y los sectores empresarios deben considerar tanto la capacidad de compra de los trabajadores como los costos laborales de las empresas.
En el otro extremo, Brasil combina un salario mínimo inferior al de las principales economías de la región con un sistema de actualización que contempla la inflación y una mejora real condicionada por las reglas fiscales. El Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva proyectó un mínimo de 1.741 reales para 2027, según los datos difundidos en el informe sobre las perspectivas salariales regionales, una actualización que busca sostener los ingresos y el consumo de los hogares de menores recursos, aunque también tiene consecuencias sobre el gasto público porque el monto sirve de referencia para prestaciones y beneficios sociales.
En Bolivia, el salario mínimo fue fijado en 3.300 bolivianos para 2026, con un aumento nominal del 20 por ciento, pero la modificación del régimen cambiario redujo su equivalencia en dólares. Según las estimaciones del Instituto consignadas por la agencia Bloomberg Línea, el ingreso pasó de representar unos 400 dólares en 2025 a alrededor de 280 después de la depreciación del boliviano. La comparación muestra por qué una suba nominal importante no necesariamente se traduce en una mejora equivalente del ingreso medido en moneda extranjera.
En Perú, por su parte, el salario mínimo pasó a 1.230 soles desde octubre de 2026, con una nueva etapa prevista para alcanzar los 1.300 soles en 2027. El ajuste se produjo en un escenario de aceleración de la inflación, que en septiembre llegó al 4,55 por ciento interanual, según los datos incluidos en el análisis regional. Aunque el valor convertido a dólares supera al de Argentina, la evolución de los precios internos es determinante para establecer si el aumento mejora efectivamente la capacidad de compra de los trabajadores.

Sin acuerdo y por decreto: el plan del gobierno de Milei para los sueldos hasta abril de 2027
En Argentina, el gobierno de Milei fijó el salario mínimo hasta abril de 2027 mediante la Resolución 4/2026, publicada en el Boletín Oficial después de que fracasara la negociación entre las representaciones sindicales y empresarias en el Consejo del Salario. La decisión estableció una secuencia de incrementos mensuales que llevará el monto desde los 391.200 pesos actuales hasta los 437.000 pesos en abril próximo.
El esquema contempla subas nominales que se ubican entre el 1,7 y el 2 por ciento mensual, según el tramo. En octubre, el salario mínimo quedó en 391.200 pesos; en noviembre llegará a 398.800 y en diciembre alcanzará los 406.400. Para los primeros cuatro meses de 2027, la resolución fijó montos de 414.200 pesos en enero, 422.000 en febrero, 429.600 en marzo y 437.000 en abril.
La actualización nominal del salario se encuentra lejos de alcanzar una mejora real, dado que el costo creciente de los bienes y servicios aumenta más rápido que el ingreso; recrudeciéndose la pérdida de capacidad de compra de los trabajadores cada mes. Por eso, el análisis de la situación argentina no puede limitarse a comparar el salario en pesos con el de otros países, sino que debe considerar la trayectoria de los ingresos reales durante la gestión de Milei.
La decisión oficial también dejó expuesta la distancia entre la propuesta sindical y el monto finalmente establecido. Según la información recopilada por Chequeado, las centrales obreras reclamaron un salario mínimo de 911.000 pesos de manera inmediata y de 993.000 pesos para diciembre, cifras muy superiores a las fijadas por el Gobierno. El desacuerdo terminó con la definición unilateral del esquema de actualización, en lugar de un entendimiento entre las partes que integran el Consejo del Salario.
Una carrera perdida contra la inflación: el impacto real en los hogares más vulnerables
El salario mínimo funciona como referencia para determinadas prestaciones y contribuye a establecer el piso de remuneración formal, por lo que su evolución repercute en la distribución de los ingresos y en el consumo de los hogares con menor capacidad de ahorro. Cuando su actualización queda rezagada frente a los precios, la pérdida de poder adquisitivo alcanza especialmente a quienes destinan una proporción elevada de sus ingresos a alimentos, transporte, servicios y alquileres.
En el análisis regional, el IIF proyecta una moderación de los precios en varias economías latinoamericanas, incluida Argentina. Sin embargo, la recuperación del salario mínimo dependerá de que esa desaceleración sea suficiente para compensar el deterioro acumulado y de que las actualizaciones nominales no vuelvan a quedar por detrás del costo de vida. En este punto, el caso argentino se diferencia de los países que cuentan con mecanismos de negociación o fórmulas de actualización que incorporan explícitamente la inflación y la productividad.
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