Trump, Burnham y Malvinas: El Atlántico Sur vuelve al centro del tablero mundial

Trump habló en la ONU de recuperar el control estadounidense sobre el hemisferio y de impedir que potencias externas dominen sus recursos estratégicos.
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Horas después recibió al primer ministro británico Andy Burnham, quien le planteó directamente la posición del Reino Unido sobre Malvinas.
Para Argentina, la coincidencia obliga a mirar más allá de la disputa diplomática: territorio, minerales, energía, tecnología y Atlántico Sur forman parte de un mismo escenario geopolítico.
Hay una frase pronunciada por Donald Trump esta semana que merece ser leída con atención desde Argentina. Durante una reunión del denominado Escudo de las Américas, el presidente estadounidense sostuvo que el continente posee una riqueza natural extraordinaria y afirmó que sus recursos deben permanecer bajo control de los pueblos americanos. Mencionó expresamente la energía, las tierras raras y los corredores comerciales agrícolas, al tiempo que advirtió sobre el avance de “potencias externas hostiles”.
En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Trump afirmó que Estados Unidos no permitirá que amenazas externas obtengan posiciones en el hemisferio occidental y aseguró que Washington está dispuesto a utilizar su poder militar para proteger sus intereses nacionales.
En esa misma línea se inscribe la advertencia que Trump formuló ante Naciones Unidas y que fue recogida por Página/12: el presidente estadounidense sostuvo que Estados Unidos no permitirá que las amenazas contra su país ganen terreno “en ningún lugar del hemisferio occidental” y dejó planteada la posibilidad de recurrir a su poderío militar. El medio argentino interpreta esas declaraciones como parte de una estrategia destinada a imponer una mayor alineación regional con Washington, mientras recoge también las advertencias de Lula da Silva sobre la injerencia extranjera en América Latina. Más allá de esa interpretación editorial, lo verificable es que Trump está vinculando de manera explícita la seguridad estadounidense con el control estratégico del hemisferio, un dato que adquiere particular relevancia cuando se lo analiza junto con sus definiciones sobre recursos naturales, minerales críticos y energía.

El mensaje tiene una consecuencia geopolítica concreta: Washington está mirando al continente como un espacio estratégico en el que seguridad, recursos naturales, energía y competencia entre grandes potencias están cada vez más vinculados.
Y en ese mismo tablero apareció nuevamente Malvinas.
Burnham llevó Malvinas a la mesa con Trump
El primer ministro británico Andy Burnham mantuvo el 22 de septiembre su primer encuentro presencial con Trump, en el marco de la Asamblea General de la ONU. La reunión duró alrededor de 40 minutos y abordó distintos asuntos de la relación bilateral, entre ellos comercio, Ucrania, inteligencia artificial, Medio Oriente y las Islas Malvinas.

Sobre las islas, Burnham fue categórico: afirmó que Gran Bretaña se mantendrá firme frente a cualquier amenaza y defenderá la posición británica sobre el archipiélago. El encuentro adquiere particular relevancia porque, pocas semanas antes, Trump había dicho que estaba revisando la tradicional posición de neutralidad de Estados Unidos respecto de Malvinas.
No hay elementos para afirmar que de esa reunión haya surgido un nuevo acuerdo estadounidense sobre Malvinas. Pero sí existe un hecho político concreto: el primer ministro británico consideró necesario llevar personalmente la cuestión de las islas a una conversación con el presidente de Estados Unidos, mientras Washington redefine su estrategia para el hemisferio.
Y esa coincidencia merece atención.
Malvinas es mucho más que un territorio disputado
Para Argentina, Malvinas representa una cuestión de soberanía respaldada por una posición histórica y diplomática sostenida durante décadas. Desde la geopolítica, además, el archipiélago forma parte de un espacio mucho mayor: el Atlántico Sur.
Las islas están vinculadas con las rutas marítimas australes, los recursos pesqueros y energéticos, la proyección hacia la Antártida y el control de un espacio oceánico que adquiere una importancia creciente en la competencia internacional.
Por eso, la discusión sobre Malvinas no puede separarse completamente de lo que sucede en Tierra del Fuego, de la infraestructura portuaria, de las comunicaciones, de la presencia militar y de la proyección argentina hacia la Antártida.
Es justamente allí donde los análisis que FM del Este viene desarrollando alrededor de Pax Silica adquieren otra dimensión.
Recursos, inteligencia artificial y territorio
La disputa internacional del siglo XXI no pasa solamente por petróleo o gas. Los minerales críticos, las tierras raras, la energía eléctrica, los grandes centros de datos, las redes de comunicaciones y la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial forman parte de una nueva competencia estratégica.
En ese contexto, Argentina aparece con recursos que tienen creciente valor internacional.

Importante leer : Los intereses geopolíticos de EEUU en nuestro territorio. IA, Patagonia, Súper Rigi, Ley de tierras. Enterate de todo en esta entrevista
Pax Silica Argentina: La nueva geopolítica
El problema no es simplemente quién extrae esos recursos. La pregunta más profunda es quién controla la infraestructura, quién decide su destino, quién captura la mayor parte del valor generado y qué capacidad conserva el Estado argentino para definir su utilización estratégica.
Ese fue precisamente uno de los ejes de nuestra investigación sobre Pax Silica:
Pax Silica: la guerra por la inteligencia artificial y el lugar de Argentina
Pax Silica, RIGI y minerales críticos: el nuevo mapa de los recursos argentinos
Pax Silica, capítulo 3: José Abdala
Pax Silica, capítulo IV: cierre del dossier
También abordamos específicamente la relación entre Big Data, Atlántico Sur y soberanía, además de las cuestiones geopolíticas planteadas por Oscar “Nito” Sosa:
Big Data, Atlántico Sur y soberanía argentina
Oscar “Nito” Sosa y la geopolítica actual
Y hay otra cuestión que merece incorporarse a esta discusión: la tierra.
Cuenca del río Paraná: ¿a la venta?

¿Trump quiere los recursos latinoamericanos?
La pregunta es inevitable, pero requiere una respuesta cuidadosa.
Las declaraciones conocidas hasta ahora no permiten afirmar que Estados Unidos tenga un plan para apropiarse de los recursos de América Latina. Sí permiten afirmar que la administración Trump considera estratégico impedir que potencias externas controlen recursos, infraestructura y posiciones consideradas esenciales dentro del hemisferio. Trump lo dijo expresamente al hablar de energía, tierras raras y corredores comerciales.
Además, su política regional está siendo acompañada por una mayor disposición a utilizar instrumentos militares y de seguridad para defender los intereses estadounidenses en el hemisferio.
La diferencia entre ambas afirmaciones es fundamental.
Porque el problema para Argentina no consiste solamente en determinar si Washington quiere o no determinados recursos. Consiste en saber qué lugar ocupará nuestro país en la competencia por esos recursos.
¿Seremos propietarios de nuestras decisiones estratégicas o simples proveedores de materias primas? ¿Qué ocurrirá con el territorio, los minerales, la energía, los puertos, las rutas y las grandes inversiones tecnológicas? ¿Qué condiciones se establecerán para el capital extranjero? ¿Y qué papel tendrá el Estado argentino en un escenario en el que los recursos naturales vuelven a ser considerados activos de seguridad nacional?
Son preguntas que exceden a un gobierno y a una elección.
Mientras Trump anuncia una política de mayor presencia estadounidense en el hemisferio, y mientras el Reino Unido reafirma ante Washington que no cederá en Malvinas, Argentina debería mirar el mapa completo.
Malvinas, Tierra del Fuego, Antártida, minerales críticos, energía, territorio, tecnología y Atlántico Sur no son necesariamente asuntos separados. En la nueva disputa geopolítica mundial pueden convertirse en piezas de un mismo tablero.
Y esa es, probablemente, la discusión que Argentina todavía tiene pendiente.
FM del Este 100.5
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