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Reserva de Biosfera Transfronteriza: un proyecto internacional presentado en silencio y con más preguntas que respuestas

Reserva de Biosfera Transfronteriza: un proyecto internacional presentado en silencio y con más preguntas que respuestas

Reserva de la Biosfera Transfronteriza

Mientras el Gobierno de Chajarí convoca a la presentación de una futura Reserva de Biosfera Transfronteriza entre Argentina, Brasil y Uruguay, la ausencia de información pública y de debate ciudadano despierta interrogantes sobre el verdadero alcance de una iniciativa que involucra territorio, recursos naturales y organismos internacionales.

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Reserva de Biosfera Transfronteriza

Este viernes 31 de julio, en el Centro Cultural Municipal de Chajarí, autoridades de Argentina, Brasil y Uruguay presentarán oficialmente el proyecto de una Reserva de Biosfera Transfronteriza que buscaría incorporarse al Programa “Hombre y Biosfera” (MAB) de la UNESCO.

Sin embargo, hay un hecho difícil de pasar por alto.

Hasta el momento, ni la Municipalidad de Chajarí, ni el Gobierno de Entre Ríos, ni la Secretaría de Ambiente provincial habían difundido públicamente documentación técnica, mapas, estudios ambientales, objetivos concretos o alcances territoriales del proyecto. La comunidad se enteró prácticamente a través de una invitación protocolar enviada a determinados sectores.

Si realmente se trata de una iniciativa histórica para la región, ¿por qué llegó rodeada de tan poco debate público?

El antecedente del fracking explica parte de la desconfianza

Entre Ríos ya atravesó una experiencia similar.

Hace poco más de una década, distintos gobiernos impulsaron la exploración de hidrocarburos no convencionales en la provincia. La respuesta fue una movilización social sin precedentes.

Asambleas ciudadanas, organizaciones ambientalistas, productores, profesionales y vecinos rechazaron la posibilidad de aplicar fracking sobre un territorio atravesado por el Sistema Acuífero Guaraní.

Aquella presión social terminó con la sanción de la Ley Provincial Nº 10.477, que prohíbe la prospección, exploración y explotación de hidrocarburos mediante fractura hidráulica en Entre Ríos.

Ese antecedente explica por qué hoy muchos ciudadanos reciben con cautela cualquier iniciativa internacional que implique planificación territorial, aún cuando se presente bajo objetivos ambientales.

No porque una Reserva de Biosfera sea equivalente al fracking —no lo es—, sino porque la experiencia demuestra que las decisiones estratégicas sobre el territorio deben discutirse con transparencia desde el comienzo.

Una región cada vez más estratégica

El noreste argentino dejó de ser solamente una zona agrícola.

Hoy concentra recursos considerados estratégicos a nivel mundial:

  • el Sistema Acuífero Guaraní;
  • biodiversidad única;
  • reservas forestales;
  • agua dulce;
  • corredores biológicos internacionales;
  • proximidad a grandes proyectos energéticos sobre el río Uruguay.

En un contexto internacional donde los recursos naturales adquieren creciente importancia geopolítica, resulta lógico que cualquier modificación en la planificación territorial despierte interés y también preocupación.

Estados Unidos, China, la Unión Europea y otras potencias desarrollan estrategias para garantizar el acceso futuro a minerales críticos, energía, agua y alimentos.

Ese escenario convierte al territorio en un activo geopolítico mucho más relevante que hace apenas veinte años.

¿Qué significa realmente una Reserva de Biosfera?

Las Reservas de Biosfera son reconocimientos otorgados dentro del Programa MAB de la UNESCO con el objetivo de promover la conservación y el desarrollo sostenible.

Pero existe un aspecto que pocas veces se explica.

La UNESCO no administra esas reservas.

Son los gobiernos nacionales quienes presentan las candidaturas y las reservas permanecen bajo jurisdicción soberana de cada Estado. La UNESCO realiza revisiones periódicas, pero la gestión cotidiana corresponde a las autoridades locales.

Es decir, el sello internacional no implica una presencia permanente del organismo sobre el territorio.

El prestigio de la UNESCO y sus limitaciones

En el imaginario colectivo, la palabra UNESCO suele asociarse automáticamente con protección y garantía institucional.

Sin embargo, la realidad es más compleja.

La propia organización reconoce que la gestión y el financiamiento de las reservas dependen principalmente de los Estados miembros, mientras que la supervisión internacional consiste en evaluaciones periódicas, no en un control permanente sobre el terreno.

A ello se suma una crítica recurrente formulada por especialistas y por los propios órganos de la organización: la insuficiencia de recursos económicos para realizar un seguimiento exhaustivo de la enorme cantidad de sitios reconocidos en todo el mundo. En consecuencia, gran parte de la responsabilidad efectiva recae en los gobiernos nacionales y provinciales.

Por eso, el reconocimiento internacional no reemplaza la necesidad de controles locales, transparencia y participación ciudadana.

El silencio institucional alimenta las dudas

Si la Reserva de Biosfera representa una oportunidad extraordinaria para la región, resulta difícil comprender por qué el proyecto no fue presentado previamente mediante:

  • audiencias públicas;
  • publicación de estudios técnicos;
  • mapas oficiales;
  • consultas con productores;
  • reuniones abiertas con vecinos;
  • acceso a la documentación completa.

Cuando la información circula antes que el debate, la desconfianza aumenta.

Las preguntas que todavía no tienen respuesta

La presentación prevista para este viernes debería responder, como mínimo, los siguientes interrogantes:

  • ¿Quién impulsó originalmente este proyecto?
  • ¿Desde cuándo se trabaja con la UNESCO?
  • ¿Qué superficie abarcará?
  • ¿Qué municipios argentinos estarán comprendidos?
  • ¿Qué participación tendrán Brasil y Uruguay?
  • ¿Qué compromisos asumen las provincias involucradas?
  • ¿Existirán restricciones futuras sobre determinadas actividades productivas?
  • ¿Qué impacto tendrá sobre propietarios rurales?
  • ¿Qué organismos internacionales participaron en su elaboración?
  • ¿Por qué la ciudadanía recién conoce la iniciativa cuando prácticamente ya está lista para ser presentada?

El verdadero debate

Las Reservas de Biosfera pueden constituir herramientas valiosas para la conservación ambiental y el desarrollo sostenible. Ese no es el punto en discusión.

Lo que merece ser debatido es otra cosa.

En una provincia donde la sociedad logró frenar el avance del fracking mediante una amplia movilización ciudadana, donde el agua del Acuífero Guaraní constituye uno de los recursos estratégicos más importantes del continente y donde la geopolítica de los recursos naturales ocupa un lugar cada vez más central, cualquier proyecto internacional que involucre el ordenamiento del territorio debe construirse con la máxima transparencia.

Porque la confianza pública se construye con información, participación y debate abierto.

Y, por ahora, eso es precisamente lo que parece haber faltado.

Roberto Marsilli – FM del Este 100.5

 

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