Salvarredy 1024 Chajarí
+54 9 3456 622584
fmdeleste@live.com.ar

24 de marzo en Argentina: La memoria silenciada y la verdad que aún duele

24 de marzo en Argentina: La memoria silenciada y la verdad que aún duele

Silenciaron en un acto oficial, la voz de un vecino en Villaguay que intentó hablar de los crímenes del terrorismo.(video)

El 24 de marzo no es un día cualquiera en Argentina. Es un grito colectivo que resuena en las plazas, un eco de dolor y resistencia que nos recuerda las heridas abiertas de la última dictadura militar, un régimen que arrancó vidas, sueños y verdades entre 1976 y 1983. Es el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, una fecha sagrada para muchos, un recordatorio de los desaparecidos —(los que fueran), porque el número no borra el horror— y de la lucha incansable de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo por encontrar a sus hijos y nietos. Pero este 24 de marzo de 2025, en Villaguay, Entre Ríos, la memoria chocó contra un muro de silencio, y la verdad, una vez más, fue puesta en sordina.

Fernando Rupani, un militar retirado y vecino de esa ciudad, tomó la palabra en un acto oficial. Con el peso de quien ha vivido su propia historia, intentó abrir una grieta en el relato dominante. “Si queremos homenajear a las víctimas del terrorismo de Estado”, dijo, o al menos intentó decir, “debemos comenzar por conocer toda la historia”. Comenzó a hablar de los crímenes de grupos armados terroristas como Montoneros y el ERP, organizaciones que, según datos históricos como los registrados en el Juicio a las Juntas de 1985, dejaron un reguero de sangre: 1.501 asesinatos, 1.748 secuestros, 5.215 atentados con explosivos, y una lista interminable de actos que segaron vidas inocentes, desde militares hasta civiles, incluídas mujeres y niños.

Rupani no negó el horror de la dictadura, pero pidió mirar también el otro lado del abismo, ese que el relato oficial a menudo esquiva: la violencia revolucionaria que precedió y convivió con el terrorismo de Estado.

No alcanzó a terminar. Alguien —una autoridad, el director del Colegio Nacional— dio la orden al sonidista: “Bajale el volumen”. Y así, su voz se apagó, como si el micrófono fuera un interruptor para apagar la incomodidad, el debate, la memoria misma. ¿Qué miedo hay en escuchar? ¿Qué amenaza representa un hombre que, desde su perspectiva, pide ampliar el lente de la historia? El gesto de silenciarlo no solo fue un acto de censura, sino una metáfora brutal de lo que Argentina sigue enfrentando: la incapacidad de mirarse al espejo sin romperlo.

Es cierto que los crímenes de Montoneros y el ERP no justifican ni atenúan los del Proceso de Reorganización Nacional. La dictadura fue un monstruo sistemático que torturó, desapareció y robó bebés, dejando cicatrices que aún sangran. Pero también es cierto que los años ’70 fueron un torbellino de violencia cruzada, una guerra sucia donde el ERP, por ejemplo, llegó a contar con miles de combatientes entrenados en Cuba, y donde Montoneros atentó contra gobiernos democráticos antes del golpe. Ignorar eso no es justicia; es amnesia selectiva. Y cuando se silencia a alguien como Rupani, no se protege la memoria: se la mutila.

El 24 de marzo debería ser un día para llorar a todas las víctimas, para condenar todo el horror, venga de donde venga. Pero lo que pasó en Villaguay nos muestra que seguimos atrapados en una lucha de relatos, donde unos gritan “Nunca Más” y otros susurran “pero también”. Silenciar a Rupani no borra los hechos que mencionó; solo los empuja más profundo al sótano de lo no dicho. Y mientras tanto, las madres siguen buscando, las tumbas quedan vacías y la verdad —esa que tanto invocamos— se nos escapa entre los dedos como arena.

Fernando Rupani no merecía ese micrófono apagado. Merecía ser escuchado, cuestionado, debatido. Porque la memoria no es un monólogo; es un coro roto, lleno de voces que duelen. Y si no las dejamos sonar, seguiremos condenados a una justicia a medias, a una verdad que cojea, a una memoria que, en lugar de sanar, nos sigue dividiendo.

FM del Este 100.5

 

Una respuesta

  1. […] 24 de marzo en Argentina: La memoria silenciada y la verdad que aún duele […]

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.