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Un Toro entre la gente: Carlos Jaime Menéndez

Un Toro entre la gente: Carlos Jaime Menéndez

Carlos Jaime “Toro” Menéndez, referente político y periodista de Chajarí

El histórico periodista y dirigente chajariense Carlos “Toro” Menéndez repasa su vida, su mirada sobre la política, el periodismo y los valores que marcaron su compromiso con la gente de Chajarí.


Carlos Jaime “Toro” Menéndez

En una ciudad donde todos se conocen, hay nombres que trascienden la política, la radio o el paso del tiempo. Nombres que quedan ligados a una forma de vivir. En el caso de Carlos Jaime “Toro” Menéndez, esa marca tiene que ver con la cercanía, la memoria y una manera profundamente humana de entender el compromiso ciudadano.


Escuchá la entrevista a Carlos Jaime “Toro” Menéndez en “El Despertador”


Historia de vida, política y periodismo

A sus 78 años, sigue levantándose a las tres y media de la madrugada. Se baña, se sienta frente a sus apuntes y prepara el programa radial del día siguiente. Lo hace con la misma disciplina que aprendió de su padre, Horacio Fortunato “Poroto” Menéndez, en aquel San Jaime de la Frontera donde pasó su infancia, pegado al histórico negocio “El Hormiguero”.

“De mi padre aprendí el trabajo”, cuenta. “Y de mi madre aprendí humildad, amor, querer a los humildes”.

Su mamá, Rosalia “Chicha” Schattenhofer, fue partera de San Jaime. Atendía nacimientos sin cobrar un peso. Más de 300 ahijados llegaron al mundo gracias a sus manos. Y quizás allí, entre esa vocación silenciosa de ayudar y esa cultura del esfuerzo, empezó a moldearse el hombre que décadas después se convertiría en una de las voces más reconocidas de Chajarí.

Porque antes del periodista, antes del político, antes del comentarista filoso y apasionado, hubo un chico soñador. Uno que decía que quería ser “padre de cura”, porque todavía no sabía cómo se decía correctamente. Uno que jugaba a hacer publicidad arriba de una carretilla empujada por su hermano Juancho, imitando a los viejos locutores de la época.

“Escuchá Radio del Este”, gritaba de chico, imaginando micrófonos y programas mucho antes de estudiar periodismo.

Y también hubo un joven cantor. Integró una orquesta llamada Los Juveniles, cantando temas de Leonardo Favio y Juan Ramón en carnavales y bailes populares de San Jaime. La vida todavía no lo había llevado a Buenos Aires ni al periodismo profesional. Pero ya tenía algo que nunca perdería: la capacidad de conectar con la gente.


Efemérides Chajarienses
Efemérides Chajarienses

El periodismo como servicio

Su padre quería que estudiara veterinaria. Y lo intentó. Se fue a Corrientes, cursó algunos meses y finalmente entendió que no era su camino.

“Papá, si querés tirar plata, tirala, pero yo me voy a estudiar periodismo a Buenos Aires”.

Y allá fue. Estudió en la Universidad del Museo Social Argentino y luego periodismo deportivo en el Círculo de Periodistas Deportivos. Se recibió en 1971. Este año se cumplen 55 años desde aquel título.

Pero para el Toro, el periodismo nunca fue solamente informar. Fue involucrarse. Opinar. Proponer. Interpelar.

“Mi periodismo siempre fue de opinión. Pero cuando opino, opino con fundamento”.


Toro Menéndez sobre el Gobierno de Chajarí

Hay un momento de la charla donde el Toro deja una definición tan dura como reveladora sobre la actualidad política local. Sin levantar la voz, pero con esa sinceridad cruda que lo caracteriza, admite sentir una profunda desconexión con quienes conducen la ciudad.

“La sensación que tengo es que no sé quién me gobierna en Chajarí”,

dispara, cuestionando la falta de cercanía entre los funcionarios y los vecinos. Para él, la política perdió calle, perdió barrio y perdió escucha. Critica que muchos concejales no recorran las comisiones vecinales ni se sienten cara a cara con la gente para conocer sus problemas reales. Y detrás de esa frase, más que un ataque partidario, aparece la preocupación de un hombre que todavía cree que gobernar significa estar presente, caminar la ciudad y convivir con las necesidades cotidianas del pueblo.


Quizás por eso todavía hoy genera adhesiones y rechazos. Porque nunca eligió el camino cómodo. Criticó gobiernos peronistas, radicales y dirigentes con los que incluso tenía amistad personal. Lo hizo con Sergio Urribarri, a quien conocía desde antes de la gobernación y con quien compartía jornadas de pesca.

“Cuando llegó el momento de definir ciertas cosas, le dije que no. Y ahí terminó la amistad”.

No habla desde el resentimiento. Habla desde una idea muy clara de coherencia. Una palabra que atraviesa toda su vida.

“El estómago no tiene partido político”

Cuando entró en política, asegura que lo hizo por una sola razón: ayudar.

Fue candidato a intendente en 1987. Perdió. Pero recuerda aquella elección sin rencor. Dice que ya era un orgullo que su partido lo eligiera como candidato.

Más adelante sería diputado provincial y director del IAPV. Y allí vivió otra de las experiencias que más lo marcaron: la necesidad de la gente.

“Había cola de personas esperando ayuda. Y yo no le preguntaba a nadie de qué partido era. Porque el estómago no tiene partido, tiene nombre y apellido”.

La frase resume bastante de su mirada social. Una mirada que, incluso desde el peronismo, lo llevó a admirar profundamente a dirigentes radicales como Domingo Cano.

“Domingo Cano Llenó Chajarí de viviendas sociales. Sacó a mucha gente de vivir en ranchos y con chapas negras”.

Toro habla de Cano con respeto genuino, como habla también de otras figuras históricas de la ciudad. Porque si algo lamenta es la pérdida de memoria colectiva.

“No conocen la historia de Chajarí”, dice sobre buena parte de la dirigencia actual.

La política, el barro y la honestidad

Su padre le advirtió antes de morir: “La política es una mugre, te vas a embarrar al pedo”.

Pero él decidió participar igual.

“Si no entrás al barro, no podés sacar a los que están en el barro”.

Esa definición explica por qué, incluso después de infartos, una trombosis pulmonar y cuatro stents, sigue opinando, participando y caminando barrios.

No quiere cargos. Dice que ya no piensa en ser intendente. Pero sí quiere aportar ideas. Seguir involucrado. Seguir hablando.

Y quizás una de las cosas que más orgullo le generan no tiene que ver con títulos ni cargos.

“Mis hijas y mis nietos pueden caminar tranquilos. Nadie les dice que soy corrupto”.

Mientras muchos exfuncionarios cobran jubilaciones millonarias, Toro dice cobrar apenas unos 700 mil pesos mensuales después de haber sido diputado, director de canal y funcionario provincial. Lo cuenta sin victimizarse. Más bien como una prueba de algo que considera fundamental: no haberse “prendido en la timba”.

Una voz que todavía incomoda

A lo largo de la entrevista hay bronca, desilusión y críticas durísimas hacia la política actual. Pero también hay algo más profundo: preocupación.

Preocupación por la producción citrícola. Por los barrios. Por los caminos rurales. Por la corrupción normalizada. Por la desconexión entre dirigentes y vecinos.

Y aun así, sigue creyendo en la política.

“Sin política no hay cambios”.

Por eso insiste en que participen personas honestas. Que los jóvenes se involucren, pero acompañados por gente con experiencia. Que no se pierda la memoria de la ciudad ni el sentido común.

Habla sencillo, en criollo, como él mismo dice. Porque quiere que la gente entienda.

Y quizás allí esté una de las claves de por qué Carlos Jaime “Toro” Menéndez sigue siendo una figura querida en Chajarí: porque nunca habló desde arriba. Siempre habló desde el vecino.

En el mes en que Chajarí celebra un nuevo aniversario y mientras mayo vuelve a recordarnos aquellos días donde comenzó a construirse la idea de patria, la historia del Toro también parece hablar de eso: de participación, de comunidad y de la necesidad de no mirar nunca para otro lado.

Porque algunos hombres pasan por la vida ocupando cargos.

Y otros dejan huella simplemente por mantenerse fieles a sí mismos.

Carlos Jaime “Toro” Menéndez – Historias de Chajarí – FM del Este 100.5

 

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