Hormigón para todos: el nuevo “pulmón verde” que respira… cemento

Esta vez, el turno es del Bº Salto, en 25 de Mayo e Irigoyen, donde el Gobierno de la Ciudad se lanzó a construir un “nuevo espacio de descanso y recreación”. Y sí, adivinó: con hormigón.
En Chajarí seguimos adelante con una fórmula que ya parece política de Estado: tirar hormigón “a lo guaso”, como si la ciudad fuera un videojuego donde la única tecla disponible es pavimentar todo. La idea, al parecer, es no dejar que se detengan los engranajes de la maquinaria de compras compulsivas —por supuesto, con la nuestra— destinadas a esos entrañables amigotes de siempre, las mismas empresas privadas que prosperan año tras año gracias al afecto incondicional de nuestros queridos gobernantes.
Esta vez, el turno fue del Bº Salto, en el cruce de 25 de Mayo e Yrigoyen, donde el Gobierno de la Ciudad se lanzó a construir un “nuevo espacio de descanso y recreación”. Y sí, adivinó: con hormigón. Mucho hormigón. Tanto que uno se pregunta si no estará incluido en alguna dieta municipal.
La obra viene envuelta en la dulce, casi poética frase:
“Poniendo en valor nuestros espacios verdes para el disfrute de todos los chajarienses”.
Qué conmovedor. Nada dice “espacio verde” como una buena capa de cemento alisado.
Mientras tanto, el medioambiente de la Comarca del Chajá sigue esperando un gesto. Apenas algo: forestar, plantar, reparar lo que se destruyó. Algo que honre esos arroyos que deberían ser venas de vida y hoy parecen más una radiografía del descuido: contaminados con cloacas, saturados por años de indiferencia y con una ex Planta de Tratamiento degradada hasta convertirse en un basural a cielo abierto. Pero bueno, eso no se puede licitar tan fácilmente, ¿no?
Lo más pintoresco es la contradicción oficial:
Le llaman “pulmón verde”… pero anuncian orgullosos que lo van a cubrir de hormigón.
¿Será “pulmón verde pintado”? ¿O verde en PowerPoint?
Para completar la obra, se instalarán —cómo no— esos elementos infaltables del catálogo municipal: juegos para niños, luminarias, bancos y cestos de residuos. Todo hermoso, todo brillante, todo igual a cada rinconcito intervenido con la misma receta: primero cemento, después el relato.
Y para la tribuna, para la gilada, la consigna de todos los tiempos:
“Chajarí está linda”.
Total, si se dice muchas veces, capaz que alguien lo cree.
Lo que realmente hubiera merecido aplausos —y de pie— era otra cosa: sembrar futuro, plantar árboles, crear un legado, o al menos imitar a las ciudades que entendieron hace décadas que el hormigón no es la respuesta a todo. Pero esa posibilidad se evaporó en cuanto aparecieron las primeras hormigoneras.
Una vez más, ganaron el cemento, el bolsillismo y la foto de inauguración.
Perdieron el ambiente, el sentido común y la idea de una ciudad que se construye para vivir, no para facturar.
Fuente: La Fusta/Gobierno de la Ciudad de Chajarí
- La provincia reglamentó la ley de Control Vehicular de Peso para preservar las rutas entrerrianas
- Entre Ríos avanza en un plan para mejorar sus puertos y reducir los costos del transporte de la producción
- La Feria del Libro Abierto de Chajarí vive una jornada a pura literatura, poesía y música
- Choque entre dos camiones: habilitaron nuevamente el tránsito en el complejo Zárate-Brazo Largo
- Nación dispuso un aumento en los aranceles del Sistema de Prestaciones Básicas para Personas con Discapacidad
Ir a:







