El gasto en servicios públicos representa hasta el 56,3% de un salario mínimo
Los servicios básicos aumentaron un 578% entre diciembre de 2023 y agosto de 2025, según un estudio del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet: 420 puntos porcentuales por encima de la inflación general.
En agosto un hogar sin subsidios requirió $ 181 mil para pagarlos, lo que supera la mitad de lo que cobra un trabajador con un sueldo mínimo, vital y móvil. Qué es la pobreza energética y por qué es importante tener en cuenta la variación de estos costos.
Para medir la pobreza energética –una expresión que no es nueva, pero que comenzó a usarse con más frecuencia a fines de 2024, cuando la quita de subsidios impactó directamente en las tarifas de los servicios básicos– se consideran diferentes indicadores. Uno de ellos, señala un estudio de la Cepal, es el gasto en energía y el nivel de endeudamiento al que llega un hogar para poder pagarlos: entre otras cosas, se considera que invertir más del 10% de los ingresos disponibles ya es muestra de cierto grado de pobreza en términos energéticos. Esto es, cuando no se logran satisfacer las necesidades energéticas de manera continua, segura y estable.
Según el relevamiento mensual del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet, en agosto un hogar promedio del AMBA que no recibe subsidios necesitó $ 181.194 para cubrir sus necesidades energéticas, de transporte y de agua potable: esto representa en 56,3% de un salario mínimo vital y móvil, que para este mes es de $ 322 mil. En el primer semestre de este año ese porcentaje se amplió en 6 puntos (en enero el gasto en servicios era equivalente al 50% del ingreso básico). Y si se tiene en cuenta el primer dato de este tipo publicado por la UBA (marzo de 2024), el impacto es aún mayor: durante ese mes una familia necesitó $ 75.429, el 37,1% de un SMVM en ese entonces ($ 202.800).

Para medir la pobreza energética –una expresión que no es nueva, pero que comenzó a usarse con más frecuencia a fines de 2024, cuando la quita de subsidios impactó directamente en las tarifas de los servicios básicos– se consideran diferentes indicadores. Uno de ellos, señala un estudio de la Cepal, es el gasto en energía y el nivel de endeudamiento al que llega un hogar para poder pagarlos: entre otras cosas, se considera que invertir más del 10% de los ingresos disponibles ya es muestra de cierto grado de pobreza en términos energéticos. Esto es, cuando no se logran satisfacer las necesidades energéticas de manera continua, segura y estable.
Según el relevamiento mensual del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet, en agosto un hogar promedio del AMBA que no recibe subsidios necesitó $ 181.194 para cubrir sus necesidades energéticas, de transporte y de agua potable: esto representa en 56,3% de un salario mínimo vital y móvil, que para este mes es de $ 322 mil. En el primer semestre de este año ese porcentaje se amplió en 6 puntos (en enero el gasto en servicios era equivalente al 50% del ingreso básico). Y si se tiene en cuenta el primer dato de este tipo publicado por la UBA (marzo de 2024), el impacto es aún mayor: durante ese mes una familia necesitó $ 75.429, el 37,1% de un SMVM en ese entonces ($ 202.800).
Fuente: Perfil
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