«Este ritmo de venta de reservas no es sostenible»

Los fondos netos del Banco Central llegan a u$s 5.500 millones, enfatiza Lorena Giorgio, economista jefe de Equilibra. ¿Hasta cuándo puede intervenir la autoridad en el mercado para frenar el precio del dólar?

Se expandirán la emisión monetaria y el gasto fiscal de cara a noviembre.

Ahora que la polvareda de la riña política parece ir decantando poco a poco, vuelve a quedar expuesta a la luz la problemática de una economía estancada, que genera poco empleo y cuyo vigor lejos está de poder revertir los históricos números de la pobreza en la Argentina.

Las preguntas se agolpan en la búsqueda de un puñado de certezas. Todo, sin embargo, parece envuelto en la incertidumbre. Cómo transcurrirá el país los días venideros hasta las elecciones legislativas y, más importante aún, cómo seguirá todo a partir de noviembre es casi un albur. Lorena Giorgio, economista jefe de la consultora Equilibra, despeja dudas y traza algunas líneas sobre el mediano y largo plazo.

-En lo económico hay un eje que es darle más manija al gasto. ¿Te preocupa que se abra más ese grifo? ¿Hay margen para hacerlo?

-En Equilibra desde hace varios meses estimábamos un push fiscal extra para los meses de septiembre, octubre y noviembre. Esto contemplaba un bono extra para jubilados, un refuerzo para la AUH, AUE y los monotributistas A y B, y pensábamos también en alguna transferencia corriente similar a lo que fue el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia). Manejábamos estos números hasta hace siete días atrás. Después del resultado de las PASO, que no fue el esperado por el Gobierno, ampliamos el push adicional. Lo llevamos a un bono y medio extra a jubilados, alguna transferencia corriente y demás. Pasamos de un bono de 10 mil a uno de 15 mil. Eso implicaba emitir unos $ 200.000 millones adicionales a lo que ya veníamos pensando, como mínimo.

-Que es más o menos lo que se autorizó hace un puñado de días, la emisión de $ 240.000 millones.

-Exactamente, si bien aún falta el anuncio formal, pensamos que van a ir por ese lado. Convengamos que en lo que va del año tenemos un déficit primario acumulado en torno a 1,5 del PIB, y la meta del presupuesto lo establece en 4%. Margen por el lado presupuestario hay. Ahora también se le sumó el margen por el lado del financiamiento por esta maniobra contable que han hecho con los DEG del Fondo, que ya tienen disponibilidad.

INFLACION

-Queda la pata de la inflación.

-Obviamente todo esto no es gratuito y todos los pesos que el Banco Central termine convalidando para financiar gasto corriente después tendrán que ser absorbidos si quieren evitar presiones en el mercado cambiario. Eso es lo que más me está preocupando a mí de esta situación. Cuando el Banco Central emita esos $ 200.000 millones extra, después tendrá que esterilizarlo o vía Letras o vía venta de dólares. Si la gente quiere dolarizarse, el Banco Central tendrá que vender o en el MULC (Mercado Unico y Libre de Cambio) o en el mercado financiero.

-El cimbronazo político ocurrió y por ahora no hubo una disparada del dólar paralelo.

-Pero estamos en un contexto donde el Banco Central tiene reservas netas por unos u$s 5.500 millones y está gastando a un ritmo de u$s 1.000 millones por mes, sumando el oficial y los financieros, para que el dólar se mantenga en calma. Este ritmo de intervención cambiaria no es sostenible, ni siquiera en el corto plazo. Me parece que el gran desafío en el corto plazo es reordenar la macro, intentar quitar presión sobre lo que es el mercado de cambio. Este ritmo de ventas de reservas no es sostenible en el tiempo. Además estamos en un contexto de incertidumbre política, de expectativas de devaluación altas, entonces suena raro y luce difícil que las exportaciones puedan subir.

-¿No esperás nada por el lado exportador?

-No, por ahí veo más señales negativas que positivas.

-¿Tuvo suerte el Gobierno este año con el salto del precio de la soja?

-Obviamente. Siempre analizo y digo que en octubre tuvimos un salto y una brecha que llegó a 130 para ciertos dólares, ciertas cotizaciones. Veníamos de unos meses previos en los cuales el Banco Central financió el gasto de pandemia y en todo el año emitió $ 2 billones. Todo el mundo pensaba que el salto cambiario era inevitable y al final no pasó nada. Uno tendería a pensar porqué esta vez sí ocurriría. Y lo que digo es que la parte positiva que tuvo octubre de 2020 fue justamente el viento de cola externo. La soja tuvo precios records y eso fue lo que ayudó a salir y bajar la brecha sin la necesidad de una suba brusca del tipo de cambio. Ahora la situación es similar, salvo que habrá que ver qué pasa con el plano político y el plano externo. Nadie descarta que venga otro viento de cola, pero no es el escenario más factible.

-Cuando uno mira los números de la inflación, los economistas suelen decir que el Gobierno no ha plasmado un típico plan económico de manual para bajarla. ¿Cuál es tu análisis de lo que se está haciendo en la materia?

-Lo que pasa es que 2021 fue un año particular porque tuvimos las cuentas fiscales y monetarias en orden. El primer semestre tuvo un déficit de 0,7% del PIB, y hubo emisión monetaria recontra controlada. Todo lo que fue asistencia del Banco Central al fisco estuvo bastante limitado. Hasta junio. Aún así hubo registros mensuales de inflación de promedio 4% entre enero y abril, y ahora se mantiene alta y recién pudimos perforar el 3%. Se hizo todo lo que el manualcito decía, pero aún así no se pudo bajar la inflación. Ahí tenemos que pensar en las causas que hubo detrás.

-¿Cuáles serían?

-Por un lado tenemos recomposición de márgenes de empresas, por otro el precio de la soja y otras commodities, es decir lo que se dice inflación importada. Hubo mucha inflación reprimida, por ejemplo en sectores como la educación, que en 2020 estuvieron paralizados. Recién ahora están actualizando. Mucho de lo que fue servicios, que fueron los más afectados en 2020, cuando reabrieron y pudieron volver al ritmo normal, también aumentaron. A todo eso se le suma la inercia. Y si a esto encima le agregamos que intentaron que los salarios fueran una de las variables electorales, darle impulso a los salarios para poder tener una buena elección, todo esto explica porqué hoy estamos en un número estimado para el año del 48%.

-¿Esos números fiscales y monetarios más prolijos del primer semestre te permite tener una mirada positiva de la gestión Guzmán? ¿Cómo evaluás al ministro?

-La verdad es que Guzmán hizo todo lo que el manual decía. Obviamente que todo el colchón que él logró ahora se está usando para lo que es la política electoral. Hizo todo lo que el Fondo le hubiera requerido a la Argentina como para firmar un acuerdo. Hizo todo pero dejó dos ítems que alimentan la olla a presión, que son los precios relativos: básicamente las tarifas y el tipo de cambio. Estos dos precios en algún momento deberían ser corregidos.

EL FONDO

-¿Considerás que luego de las elecciones finalmente el Gobierno se sentará para rubricar un acuerdo con el Fondo?

-Si Argentina no cierra un acuerdo con el Fondo, sería como pegarse un tiro en el pie. Hoy los DEG alcanzan para cubrir deuda hasta enero. Después de ahí, lo que es deuda con el Fondo, deberían cubrirse con reservas netas, que están en u$s 5.500 millones. A esto hay que sumarle que en marzo se vence el período puente con el Club de París. Nos dieron cierto margen para que negociáramos con el FMI. Entonces, marzo sería la fecha como para cerrar algo con el Fondo. Creo que el hecho de que Guzmán siga siendo ministro nos da una señal en esa dirección.

-¿Qué tipo de acuerdo vislumbrás?

-Creo que no hay tiempo para cerrar ningún acuerdo virtuoso que tenga consenso político. Recién podríamos pensar en algún tipo de consenso político después de noviembre y eso implica discutir durante dos o tres meses. Y un Extended Fund Facility (Acuerdo de Facilidades Extendidas), el acuerdo por diez años, requiere de reformas estructurales. Las reformas impositiva, laboral y previsional. Para que eso sea exitoso se necesita consenso político porque son reformas que socialmente son vistas como poco felices. Lo que veo tal vez es que se firme algo más liviano, acordar algo como un puente hasta 2023 y a partir de ahí poner algún tipo de condicionamiento para avanzar con las reformas estructurales.

-¿Las tarifas caerán dentro de este paquete?

-Cuando uno mira el presupuesto 2022 contempla un ajuste en tarifas de 0,3% del PIB. Es decir que ya están contemplando eso. Me animo a decir que esas subas serán segmentadas, con obviamente mayores aumentos para los que perciben mayores ingresos. Si solamente se mueven los subsidios energéticos, todo lo que son tarifas deberían subir en promedio unos 20 puntos reales.

-Cuando como economista mirás hacia adelante, ¿te gana el optimismo, la prudencia o el temor?

-Venimos de diez años en los cuales la economía se mantuvo estancada. Argentina recae siempre sobre los mismos problemas, básicamente apuntalar el crecimiento con el consumo y las medidas de corte fiscal que van también al consumo. También somos muy agro dependientes. Lo que falta es la pata de políticas productivas, proyectos de inversión. Deberíamos apuntar hacia ahí por lo menos en el mediano plazo, fundamentalmente para crear empleo genuino. Si se logra avanzar hacia ahí soy optimista.

Gustavo García

 @gustavofabian / La Prensa

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.